Abre la puerta

-“Mik. Contesta.”
-“Oe loquito, abre pues. Sabemos que estás ahí”.
Buzz, buzz. El intercomunicador suena incesantemente.
Miguel ha permanecido todo el día aletargado. No ha comido nada, no se ha bañado, no ha encendido las luces a esta hora en que ya es oscuro adentro del departamento.
Las horas pasaron nomás, mientras él hizo un repaso mental del año que se iba.
Recordó felicitaciones, muchas. Su graduación como magíster en Derecho Empresarial, su ascenso en la Compañía, la publicación de su primer libro –un análisis de la problemática de las políticas fiscales y las inversiones extranjeras en el Perú-.
Pensó aún con asombro acerca de su independencia: la compra de este “depa” que marcó el final de una etapa asfixiante en su vida familiar.
-“Abre, pues, huevón. Somos tus patas ¿Cuál es el roche? ¿Estás depre?. Normal, pe. Yo también me bajoneo a veces. ¡Contesta el inter!”.
- “Mik, loquix, ¿Estás mal, no?. Ya pues, para eso estamos los amigos. No te la des de Supermán, el Gordo tiene razón. O sea, puta, normal pues, cualquiera se bajonea. Son cosas que pasan.”
-“Hagamos una cosa, Broder. Sabemos que estás allí. Si no respondes en diez minutos, llamamos a la Policía. Es en serio.”
Buzz, buzz. El “inter”no deja de sonar y tanto va el cántaro al agua hasta que por fin se rompe: los amigos de Miguel han conseguido quebrar un estado de ensimismamiento total que lleva un día entero ya.
Se pone de pie, y sin decir nada oprime como un autómata el botón que abre la puerta del edificio.
El “Gordo” y Manu, ingresan raudamente. En el breve trayecto del ascensor hablan:
-“Gordo. Mik debe estar con uno de sus rayes. Mejor no preguntarle nada, si quiere hablar le escuchamos. Pero nosotros a lo nuestro: nos lo llevamos a la Fiesta.”
-“Sí pues. A pique que si le preguntamos algo se pone a llorar o a romper cosas y ahí sí laca...”
Los compañeros de universidad de Mik entran al “depa”. Miguel saluda en voz baja.
Ellos pretenden que todo está normal, le proponen para ir a una fiesta de año nuevo a un balneario del Sur. Callan acerca de su evidente mal estado –Miguel está sucio y maloliente, cosa muy extraña en él-.
-“Vamos, pues, me baño y me cambio. Pero yo no manejo ¿ah?.”
- “No te preocupes, ya alguien se ofreció para conducir.”
- “¿Uno de Ustedes?.Quedamos en que nunca más yo me subía a un carro manejado por un borracho”.
-“No, Mik, es una sorpresa... bueno, qué chu, te lo digo: vamos en el carro de una amiga de Manu, que viene con una amiga de ella.”
-“¿Quiénes son, Manu? ¿Haz regresado con Dalia?.”
Manu ríe.
-“Nada, nada. Es una chica nueva, no la conoces. Se llama Florencia, pero es sólo un agarre nomás.”
- “¿Y la amiga de ella, quién es?”.
-“No sé, huevón, apenas la ví un toque cuando me la presentó anoche. Tiene una pinta de péndex … por ahí que campeonas, loco. Ja.”
El "Gordo" interrumpe:
-“Ya báñate de una vez, que las hembritas nos están esperando.”
- “Tengo un hambre… no he comido en todo el día.”
-“Entonces apúrate, en el camino paramos en el Mac que han puesto ahí por el Kilómetro 60.”
Mientras Miguel se ducha, siente una inmensa gratitud por sus amigos. “Me están rescatando” piensa. “Y tú pon de tu parte, ya deja de pensar en todas esas cosas, ha sido un buen año ¿ Qué tanto te reprochas?. Okei, okei, fue un año sin enamorada y con mal sexo. ¿Pero qué más?. En todo lo otro te fue excelente ¿o no? ¿¿o no??”. Repite sus palabras finales con ansiedad.
Manu habla por el celular:
-“Sí, amorcito, en media hora estamos en tu casa. ¿Ya llegó tu amiga?”
Miguel ahora se está vistiendo. Manu y el “Gordo”, confianzudos como siempre, entran en su habitación.
-“Florencia y su amiga nos están esperando. Acabo de hablar con ella”.
- “¿Cómo me dijiste que se llamaba su amiga?”.
-“Ah sí, justo Flo me lo acaba de decir (Manu habla en tono jacarandoso). Me dijo que por si acaso se llama Claudia, para que la saludemos como gente… “como gente” así como lo oyes, eso dijo, qué clase de pastrulos imaginará que somos, Ja.”
Miguel clava su mirada en el horizonte -en las últimas luces del ocaso de un año que muere- y divaga:
“Claudia, Claudia…igual que esa chica que salió en el noticiero, la hija del general, pobrecita”.








