jueves, agosto 24, 2006

Amnistianos Todos


Propuestas para mejorar el trabajo de AI-Perú en una sociedad heterogénea

Me siento orgulloso de ser miembro de Amnistía Internacional.

Y tal sentimiento se funda en varios motivos, los principales son: los principios de DDHH a los cuales defiende, el carácter internacional de la organización y la democracia interna –que más allá de la formalidad, implica relaciones horizontales de buen trato personal-.

Tengo no obstante, sentimientos encontrados frente a una serie de puntos que debieran ser fortalezas de Amnistía (en especial, de AI-Perú) y que más bien en los hechos funcionan como debilidades.

Tales puntos son: la multi-disciplinareidad, la trans-ideologización, la inter-generacionalidad, y la inter-culturalidad. Observo que tales ítems en lugar de funcionar al servicio de un mejor trabajo colectivo, se materializan la mayor parte de veces en obstáculos para un mejor entendimiento común y por ende, frenan la inmensa potencialidad que encierran.

Creo que el punto clave aquí es la comunicación interna: en AI-Perú se manejan “idiomas” diferentes, de abogados a ingenieros, de feministas a miembros de comunidades católicas, de adultos a adolescentes, de “hombres de mundo (occidental)” a aguarunas, por ilustrar sólo una muy pequeña porción de nuestras diferencias internas.

Me parece que la solución es obvia y de relativo fácil consenso: (re) tomar el lenguaje común de nuestro enfoque de Derechos Humanos. Pareciera que se da por sobre-entendido que cuando hablamos de DDHH nosotros, los miembros de Amnistía, hablamos de lo mismo y no es así.

Y esto responde a las diferentes formaciones académicas, sociales, culturales y vivenciales de las que provenimos, viéndose todo ello potenciado por el hecho de pertenecer a una realidad tan heterogénea como es la sociedad peruana.

En mi opinión creo que ya es hora de tomar cartas en el asunto a fin de realizar –al menos- cuatro objetivos sostenibles de mediano y largo plazo plazo:

1) Manejar colectivamente un lenguaje de DDHH realmente común a todos.
2) Mejorar –en base a dicho lenguaje- una mejor comunicación y unión entre la membresía.
3) Fortalecer la democracia interna, para lo cual es imprescindible una mayor participación cualitativa y cuantitativa de los miembros en los procesos de toma de decisiones.
4) Presentar una imagen más clara a la sociedad de qué somos como organización y así conseguir entre otras cosas, un mayor prestigio y una mayor capacidad de captar miembros nuevos y diversos.

Mi propuesta de punto de partida para tales propósitos son dos medidas de corto plazo (estoy pensando en el año 2007):

a) Implementar talleres de formación interna en Derechos Humanos. Tales talleres deben darse a dos niveles: uno, para los miembros nuevos o recientes (elementos básicos de DDHH) y otro, para miembros de mayor antigüedad (los nuevos giros que han tomado tras el fin de la Guerra Fría el marco conceptual y el marco institucional de DDHH).

b) Realizar en forma periódica (una vez al mes, por ejemplo) conversatorios acerca de temas de actualidad en DDHH, tanto nacionales (como por ejemplo, la desprotección del Estado para con las Poblaciones Indígenas frente a los abusos de las mineras) como internacionales (como por ejemplo, las agresiones de Israel en contra del Líbano y Palestina)

Esto es sólo, como acabo de señalar, una propuesta de corto plazo, que pretendo sea una suerte de “piedra de toque” complementaria necesariamente a otras iniciativas de diferente alcance.

Tengo el orgullo de ser amnistiano y quisiera en el futuro que nuestra Organización sea un verdadero Movimiento Social, referente y líder en la lucha por los DDHH, siempre con el ideal de un Mundo donde se honre plenamente la Dignidad Humana.

domingo, agosto 06, 2006

El Amor y Maura




Maura, me quedé pensando en ti.

Ayer decías estar en una etapa de negación ("denial") de un estado depresivo. Ello a raíz de un enésimo fracaso sentimental de similar tinte: el novio que huye asustado ante tu éxito profesional.

Ahora piensas irte al extranjero y no por una cuestión de conveniencia material sino simplemente por una necesidad de empatía afectiva, pues el origen de tu problema –la
soledad- es, a tu entender, el “machismo de los peruanos”.

Creo que tienes razón en parte. Aún así a mi me da la impresión que estoy ante una versión más del discurso que dice “no es mi culpa, es culpa de la sociedad”. Ese discurso que impulsa a muchísimas personas a abandonarlo todo en búsqueda de esa sociedad ideal en donde encajen.

Las sociedades modernas con la paulatina caída de los patrones rígidos de género han creado “espacios de liberación” que se transforman en “espacios de confusión” en la medida que la velocidad de las transformaciones culturales, políticas y económicas no permiten una pronta consolidación de nuevos referentes.

Personas como tú, Maura que justamente han optado por ser lo más libres posibles desde un terreno tan íntimo como el amor, de pronto realizan que existe una línea muy delgada entre la libertad y el vacío. Y ante la opción de un retorno capitulador a los esquemas tradicionales prefieren creer en la utopía de esa “otra sociedad” en donde hallar modelos sociales de conducta idóneos.

Amiga querida, escucha por favor esta opinión mía y perdona si te hiero u ofendo: no existen sociedades ideales para individuos dados. Probablemente estar absorbida en tu disciplina, la Psicología –con tu exceso de praxis autoanalítica-, te haya hecho sentir que la Persona es como una pieza aislada que puede caber mejor o peor en diferentes rompecabezas, pero no es así: uno es creatura de su sociedad y la vez (re) creador.

Dicho esto te sugiero que analices cómo te haz/han construído socialmente y a continuación plantearte la pregunta ¿Cómo puedo construír un mundo mejor desde mi posición?. Sugiero que tomes como punto de partida en ambos ejercicios tus propias relaciones inter-personales. Recuerda que la base de toda sociedad son las relaciones.

Y por supuesto, no olvides nunca, que aunque suene a cliché somos las personas seres sociales y no otra cosa más (ni menos) que eso.

Si finalmente migras, verás que con sus diferencias, las otras sociedades modernas demandan a la persona ser su creación -el migrante debe pasar por la asimilación cultural- y también su recreador. Con esto último quiero decir que de todas formas tendrás que trabajar por realizar tus ideales.

Como sea que fuere creo (estoy convencido) que hallarás el afecto que precisas. Ni mártir, ni egoísta: Valiente, decente, luchadora, con buena autoestima y un corazón inmenso para dar y recibir…toda una “mujer nueva” eres.

Te auguro un buen amor y más.