El amor ni en sueños

Imagino la lujuria, la excitación, la lascivia. Puedo soñar con las mujeres de alrededor, con mis amigas, con las transeúntes. Sueño dormido y sueño despierto.
Un roce de piel, una caricia, un tierno beso, un susurro, un aroma en el cuello, un te quiero, un me gustas, una canción, un baile, un sudor, una mirada entregada: elementos que activan mi deseo.
E imagino, imagino más. Aún cuando consumo, sigo imaginando. Y en este acto busco incesantemente hallar eso que llaman Amor.
Más no es posible. Ni en mi más elaboradas fantasías, ni en mis realidades (¿precarias realidades?) alcanzo siquiera a imaginar el Amor.
Intuyo amar pero no consigo concebirlo. Ahí la frustración.
Alguna vez dije imaginar la Felicidad y me refería a aquella que emanaba de la Paz. Concepto correcto creo, más incompleto. Falta el Amor aún.




