Epílogo: La Luz

Claudia creyó ver un resplandor tras la arboleda.
Amanda creyó ver con los ojos cerrados un aura blanca dentro de sí.
Clau, se asombró unos segundos, pero en medio de la refriega no tuvo tiempo para prestar mayor atención.
Pazde, se asustó brevemente, más no tuvo tiempo de indagar acerca del suceso... sólo podía tener sus sentidos puestos en el combate.
Era yo, niñas, era yo.
Las alumbré para que se detuvieran, y es a que veces me hago ilusiones y creo que puedo cambiar el curso de los acontecimientos cuando apenas soy una luciérnaga rebelde.
Vi para recordar, para recordarles. Vi poco y mucho a la vez. Todo aparentó ser tan natural. Tan natural...
Aquella mano blanquecina manchada de tinta, los dedos temblorosos.
Aquél pubis color capulí, sudoroso, prístino.Tan natural...
Tan natural que dos niñas que juegan a la amistad decidan pasar juntas y a solas un día de semana santa, mientras nadie más ha quedado en casa de la una (y a decir, verdad tampoco en el hogar de la otra, pero ahí no estuve yo, que no soy omnipresente).
Tan natural que decidan resolver diferencias con un reto propio de adolescentes.
Tan natural la ciudad llena de tanques y tranqueras, de paredes manchadas de consignas políticas, de gente queriendo huir, porque dios los salve quizás ya no haya más semanas santas en este país.
Era 1990, fué invadida.
Era 1990, exorcizó.
Las palabras, las palabras, callacholemierdaquehacespituquitcarnoooommmtqstos...no toques... no toques... secrenuestrosecretodosesabranooonunnca...ncasesbra..jura... jura...
Palabras vanas cuando el dolor y el placer son arroyos que confluyen en el río de la culpa, cuando luego el río avanza sereno, cuando de pronto se parte en la ríada y arremete el reflujo marino.
Yo estuve allí, siempre paciente, en todo momento, esperé años a que la sangre llegue al mar -que no al río, que ya era demasiado tarde-.
Era 2000 ya entonces y las cosas que vineron, vinieron nomás: 2001, 2003, 2006... que más da... un mar es inmenso como un milenio.
Compadezco a ese pobre naúfrago llamado Miguel.
¿Que será de Francisco?.
¿Que será de mí?.
Nadie nunca me pidió que haga ver esta historia.
Mis ojos brillan. Mi brillo es.
Yo, la luz del Pasado, de este pasado violentamente bello cuál ocaso de abril.
Yo. La Luz.
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Epílogo de la Novela "Luz del Pasado"

