miércoles, febrero 24, 2010

Epílogo: La Luz


Claudia creyó ver un resplandor tras la arboleda.

Amanda creyó ver con los ojos cerrados un aura blanca dentro de sí.

Clau, se asombró unos segundos, pero en medio de la refriega no tuvo tiempo para prestar mayor atención.

Pazde, se asustó brevemente, más no tuvo tiempo de indagar acerca del suceso... sólo podía tener sus sentidos puestos en el combate.

Era yo, niñas, era yo.

Las alumbré para que se detuvieran, y es a que veces me hago ilusiones y creo que puedo cambiar el curso de los acontecimientos cuando apenas soy una luciérnaga rebelde.


Vi para recordar, para recordarles. Vi poco y mucho a la vez. Todo aparentó ser tan natural. Tan natural...

Aquella mano blanquecina manchada de tinta, los dedos temblorosos.

Aquél pubis color capulí, sudoroso, prístino.

Tan natural...

Tan natural que dos niñas que juegan a la amistad decidan pasar juntas y a solas un día de semana santa, mientras nadie más ha quedado en casa de la una (y a decir, verdad tampoco en el hogar de la otra, pero ahí no estuve yo, que no soy omnipresente).

Tan natural que decidan resolver diferencias con un reto propio de adolescentes.

Tan natural la ciudad llena de tanques y tranqueras, de paredes manchadas de consignas políticas, de gente queriendo huir, porque dios los salve quizás ya no haya más semanas santas en este país.

Era 1990, fué invadida.

Era 1990, exorcizó.

Las palabras, las palabras, callacholemierdaquehacespituquitcarnoooommmtqstos...no toques... no toques... secrenuestrosecretodosesabranooonunnca...ncasesbra..jura... jura...

Palabras vanas cuando el dolor y el placer son arroyos que confluyen en el río de la culpa, cuando luego el río avanza sereno, cuando de pronto se parte en la ríada y arremete el reflujo marino.

Yo estuve allí, siempre paciente, en todo momento, esperé años a que la sangre llegue al mar -que no al río, que ya era demasiado tarde-.

Era 2000 ya entonces y las cosas que vineron, vinieron nomás: 2001, 2003, 2006... que más da... un mar es inmenso como un milenio.

Compadezco a ese pobre naúfrago llamado Miguel.

¿Que será de Francisco?.

¿Que será de mí?.

Nadie nunca me pidió que haga ver esta historia.

Mis ojos brillan. Mi brillo es.

Yo, la luz del Pasado, de este pasado violentamente bello cuál ocaso de abril.

Yo. La Luz.

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Epílogo de la Novela "Luz del Pasado"

miércoles, febrero 17, 2010

Luz del Futuro

Claudia apunta con el revólver la sien de Amanda, tras cerrar la puerta con sigilo.

La Sanadora sonríe.

-“Clau, el circulo se cerró.”

-“Pazde, me robaste una vez a Miguel y ahora vuelves a intentar lo mismo, perdedora infeliz.”

-“¿Infeliz, yo? ¿Quién está amenazando a quién? ¿Quién recurre a la violencia?”

-“Tú me acuchillaste una vez ¿ya lo olvidaste?.”

-“No,no he olvidado… es por eso y por todo lo demás que digo que el círculo se cerró.”

-“¿De qué hablas, enferma?. Te mato, juro que ahora mismo que te mato.”

-“A ver, me matas y luego: ¿Qué?. ¿A Santa Mónica?.”


La Señora ahora es quien esboza un gesto de satisfacción en el rostro.

-“Te dispararé a las piernas, para hacerte sufrir un poco, con silenciador y sin culpa… luego me iré y entrarán los del escuadrón… ellos se encargarán de no dejar rastro, son unos profesionales probados creéme.”

-“¿Ex Militares presumo?”

-“¿Qué comes que adivinas?.”

Amanda frunce el ceño, de pronto su cuerpo emana un calor insoportable. Claudia retrocede.

-“Ay, quemas, estúpida… tú y tus trucos de bruja…”

-“Mira.”


La Sanadora ostenta en su mano derecha el arma que acaba de arrebatarle a la aún Señora de Dapino.

La oprime contra su propio vientre y dispara. Ni un rasguño.

-“¿Qué es esto?”

-“Esto se llama “Inmunidad”, él tiene un círculo de energía protectora y no puedes dañarlo.”

-“¿Quién es él?”

Claudia está azorada.

-“Es nuestro hijo, Miguel aún no lo sabe… en honor a nuestra vieja amistad te doy la primicia, querida: estoy embarazada de un varón y se llamará Francisco.”

Amanda está orgullosa.

-“Me voy, me voy para siempre… ganaste, Pazde, ganaste.”

Claudia llora y quiere irse, pero antes no puede evitar una pregunta.

-“¿Porqué?”

-“Eso deberías preguntártelo a ti misma, Claudia Montes. ¿Porqué lo del Colegio? ¿Porqué?... Allí marcaste nuestros destinos ¿O es que no te diste cuenta aún?”

-“Eso fue un juego de niñas, traumada de miércoles.”

-“No, señora… eso fue algo más. Fue un juego de poder, como hasta ahora: ¿Qué hace sino tu Grupito Colinita esperando allá abajo?.”

-“Mi padre está muerto, ¿No es eso suficiente?”

-“Muerto a mano propia, mientras el mío fue hecho prisionero a mano extraña.”


-“Y hoy está libre.”

-“Pero torturado, insensata, lisiado de por vida.”


Claudia da un giro y se acerca a Amanda, no sin miedo.

- “¿O sea que todo esto es por la política?”

- “Por la política, por tus dedos, por tanto abuso… y por el sexo -inocente al fin- del pobre de Miguel.”

- “O eres una perversa total, o simplemente tienes toda la razón, yo ya no entiendo nada..Me rindo: ganaste.”

- “Fíjate que hasta el mismo Presidente de aquél tiempo ha vuelto: el círculo se ha cerrado. Ya abrirás los ojos, mujer... ”

-"Adiós amiga"

-"Adiós Clau"

Al salir del departamento se topa con un Miguel aturdido que ha oído todo por detrás de la pared.

-“Adiós, Mikito, que seas feliz.”

-“Adiós, Clau, sé feliz también tú.”

Un breve silencio.

-“Aún eres joven, puedes rehacer tu camino…”

-“Cállate, entre nosotros ya no quedan palabras.”

La puerta del ascensor se abre y se cierra. La puerta del hogar acto seguido, lo mismo.

Miguel por primera vez entra a un lugar que puede llamar “hogar”.

-“¿Es verdad lo que oí? ¿Vamos a tener un hijo, Amanda?”

- “Sí mi amor… y se llamará Francisco porque será libre: él sí.”

-“Siempre estaremos juntos, somos una familia ahora, miremos al futuro, jurémoslo.”

-“No desconfíes de nuestro amor, Mik, yo tanto como tú valoro esta unión verdadera: nuestra familia.”


Miguel acaricia el vientre de Amanda, siente su dicha y se siente dichoso también.

-“Te amo, eres mi hombre.”

-“Te amo, eres mi mujer, confío en ti y en nuestro juramento.”

-“Miraremos al futuro como dices, mi vida, pero por favor no olvides la lección.”

-“¿Cuál?”

-“Que la Luz del Pasado siempre brilla, aunque a veces con la intensidad de una vela misionera en pleno apagón, pero siempre brilla.”

Abrazados, ambos quedan un instante contemplando -en el balcón- la noche limeña inusualmente plena de estrellas.

Y sin pensarlo, con la mente y los ojos en blanco le regalan un beso a la ciudad.

FIN

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Capítulo correspondiente a la Parte V: "Lima".

Fecha en la ficción: Año 2006.

Capítulo Final de "Luz del Pasado".