lunes, diciembre 21, 2009

Yo, Claudia

¿A quién mataré?.

¿A qué?.

¿A la traición?. ¿A la indecisión?. ¿Al pasado?. ¿Al destino?.

No.

Nada de eso. O quizás, todo de todo. Da igual.

Voy a matar a la culpa, a la raíz de esta historia.

Voy a matar a esta historia.

A esta que no me deja vivir, que no me deja ser, que me esclaviza, que me enajena.

Mataré a mis muertos.

Y a tus muertos también, con tu permiso, papá.

Abre la puerta, como si fuese la dueña de casa.

Está serena. Ve que tengo un arma de fuego en la mano, pero permanece impasible.

¿Y él?. ¿Le dijiste que se fuera?.

Somos las que somos, Amanda. Tienes razón. Miguel es sólo una circunstancia.

No hay nada que temer ¿O sí?.

Sangre de suicida corre por mis venas. Y esta noche haré justicia a mi nombre.

Yo, Claudia.

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Capítulo correspondiente a la Parte V: "Lima"

Fecha en la Ficción: Año 2006

jueves, diciembre 10, 2009

Me voy


¿Hice todo lo que pude?. ¿Todo lo que debí?.

No tengo respuestas, Augusto. No tengo.

Así de simple.

Lo intenté. Apliqué todas tus enseñanzas.

Lo hice a mi modo. Con mi inexperiencia, con mi torpeza a cuestas.

Lo hice a tu manera también. Con tu condescendencia, con tu insistencia implacable.

Sabes bien que me mata el remordimiento.

Sabes bien que darme por vencida es peor que darme por muerta: es ser un cero a la izquierda, es perder mi dignidad.

Pero me doy por vencida igual.

Ya no soporto esto más.

Y no frunzas el ceño por anticipado, que esto no es por Estela.

Sé bien que ella desea ser tu mujer, que a sus ojos yo soy la intrusa, la "otra".

Pero no. No es por ella. Una mujercita acomplejada no habría de doblegarme.

Es por ti, por nosotros, por la Unión. Por los principios asimilados.

Soy o fui una Sanadora, las etiquetas poco importan ahora: el hecho es que me queda clara mi vocación y mi poder de ayudar a los demás.

"Es por ti, por nosotros, por la Unión", digo… y no soy del todo franca. Es principalmente por mí misma, por algo que no puedo explicar. Siento una terrible claustrobia en la Casona.

Quiero irme. Y me voy. Punto.

Capricho o no: me voy.

Para estar libre o para estar aislada. O para ambas cosas: me voy.

Me pondré el disfraz de arquitecta y empezaré un camino al que quisiera llamar “mi vida”: La Vida de Amanda. De la nueva Amanda. De la auténtica Amanda.

Previamente te informo que hablaré con mi madre como me aconsejaste tantas veces.

Gracias por tus consejos.

Siempre ocuparás un lugar importante en mi corazón. Fuiste mi primer hombre y la vez mi maestro…mi Maestro Rocha.

Quizás algún día vuelva, no lo sé. Eso el tiempo lo dirá.

Un último favor: dile a los chicos, a las chicas de la Unión, que estoy bien ¿Sí?. Y que los quiero mucho a todos.

Prometo recordar todas tus sabias palabras, pero solamente en algo he de rebelarme.

No me preguntes porqué pero me resisto a pensar que poseo esa “mente criminal” de la que tanto hablaste.

Tengo mis sentimientos negativos, por las heridas que bien conoces.

Pero de “criminal” nada, Augusto. En eso sí creo que erraste.

Aún así, es bueno que me hayas puntualizado ello con tanto fervor: conseguiste hacerme reaccionar, cuestionarme desde la raíz mi propia Identidad y eso fue bueno.

Y lo más importante, sé que lo hiciste de buena fe y con cariño.

Estoy que escribo y escribo, sin saber si te enviaré esta misiva. Y estoy que pienso y pienso porque pensar en lo nuestro es mantenerlo vivo. Pero no. Ya no doy más.

Esta no es una decisión, porque es algo que va más allá de mi voluntad.

Me voy nomás y todo lo demás, pretextos son.

Me voy porque una fuerza me arrastra cual huracán hacia un destino incierto.

Y no sé como poner punto final a estas palabras.

¿Hago lo correcto? O mejor dicho: ¿Qué diablos estoy haciendo con esta maleta en la mano, sentada en el malecón, esperando un taxi y escribiendo en un sucio lápiz, con mis cabellos despeinados y malvestida como si fuese una loca de atar?.

No tengo respuestas, Augusto, no tengo.

Gracias por todo. Te quiero mucho. Me voy. Cuidate. Diles a todos en la Unión que los quiero. Te suplico que me perdones. Me mata el arrepentimiento.

Ay, me estoy repitiendo.

Bueno, ya: Chau.

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Capítulo correspondiente a la Parte III: "La Sangre"

Fecha en la ficción: Año 2003

martes, diciembre 01, 2009

Inevitable


UNO


Hasta aquí llegamos, Miguel. Tanto tiempo esperando este momento. ¿Para qué?.


Hombre, aprende de una vez. Madura.


¿O acaso quieres terminar en la decadencia como Rocha?.


Su Estela es tu Amanda.


¿No tuviste suficiente con Claudia?


Sé adulto de una vez.


Termina ya con esta telenovela. ¿Okei?.


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DOS


Amanda avanza presurosa por el Parque Salazar.


Miguel no está.


De pronto le ve alejarse raudo rumbo al Malecón de la Marina.


Le grita. No voltea.


Le persigue. Le alcanza.


Le toma del hombro.


Miguel apenas voltea y sigue su rumbo.


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TRES


No. No puede ser.


Esta historia no debe terminar así.


Amanda, no te quedes inmóvil. Reacciona. Haz algo.


Ese hombre tiene que escucharte.


¿Ese hombre tiene que hacerlo?.


Si la victimaria eres tú: ¿Con qué derecho osas demandar ser escuchada?.


El mismo me pidió que revelase el secreto: ¿Recuerdas?.


Habrá cambiado de opinión.


No, no es posible.


¡Mierda, no!.


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CUATRO


Fue una escena extraña, ella trotó las entonces dos cuadras y media que los separaban.


El no se percató de aquello, pues sus pensamientos lo mantenían abstraído.


Al alcanzarlo, sin pensarlo, le pateó por detrás en la rodilla izquierda.


El hombre perdió el equilibrio y cayó al piso.


La mujer se acercó y le susurró al oído cuatro frases: el misterio dejó de serlo.


El hombre se puso en pie y le dió un abrazo fraternal.


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CINCO


- "¿Ahora nos amaremos?"


- "Yo te amo ya."


- "Eres agresiva. Me atemorizas."


-"Lo admito. Pero mi irascibilidad es caliente y sincera. No fría y traicionera como la de aquella otra persona... y como la mayoría de la gente."


-"Puestos a elegir, eres la mejor opción ¿no?."


-"Dímelo tú. ¿Soy Claudia? ¿Soy Estela? ¿Soy la catalana?".


-"No tengo nada que elegir, ni a nadie... yo no discierno... Pacecita, yo te amo".


-"¿Y cómo así?"


-"Te amo porque es inevitable. Si pudiera evitarlo, no lo haría."


-"Yo en cambio he elegido quererte, Dapinino."


- "Lo sé."


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SEIS


Amanda le pide perdón por la patada, más no puede prometer no volver a hacerlo.


A cambio le da carta libre para que él le golpeé cuando lo estime necesario.


Miguel piensa que nunca terminará por conocer los misterios de Amanda y de la Vida.


Le pide que si va a agredirlo nuevamente, que al menos le garantice que sea leve y sin uso de armas.


Amanda ríe.


Miguel le besa suavemente, lentamente, prolongadamente.


Ella siente su erección. Sus manos intrusas recorriéndole bajo la falda. Su sed de hombre.


También siente su miedo.


También siente miedo.


Le abraza fuertemente y le propone tomar un taxi rumbo al departamento de él.


Van.

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SIETE


El departamento de Miguel queda lejos, o al menos el tráfico limeño así lo hace.


-"Me asustas, mujer."


-"Me gustas."


-"Me asusta el gusto."


-"Me gusta el susto, hombre."


Besos.

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OCHO


Es medianoche y Claudia se sobresalta con una visión.


Sabe, ignora cómo, pero sabe que está siendo traicionada.


No, Clau, no.


Víctima nunca más.


Una promesa es una promesa, maldita.


Un matrimonio es un matrimonio, desgraciado.


Así pasen los años hay cosas que son para siempre.


O mejor dicho, hasta que la muerte nos separe.


Sin prisa ni pausa se viste elegantemente para la ocasión.


El revólver va en la cartera.


Oprime el botón del ascensor. Nos vamos.


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*Capítulo correspondiente a la Parte V "Lima".


* Fecha en la Ficción: Año 2006