lunes, setiembre 28, 2009

El primer adiós


No. No iré a la Fiesta de Promoción… No vengas si no quieres, acomplejada… No cumpliste tu palabra, enferma.

Esta noche podrías aprovechar el coche oficial de tu padre, el Diputado… Me venía a recoger al colegio por razones de seguridad… Miren pues, a la “revolucionaria”… Yo no me lo creo, sé que esto es efímero, igual lucharemos cuando todo se ponga peor aún… Ilusa, deberían irse del país… Ustedes también… Nosotros gobernaremos pronto.

Reaccionaria y racista, siempre fuiste así, no cambiarás… Resentida de mierda, comunista, ni tú ni yo podremos cambiar al mundo, a este país ojalá y esto es...

No cumpliste tu palabra, teníamos un trato… Tú no entiendes nada, tú no haz vivido lo que yo con los hombres… A mí manera, sí lo he hecho… Tonteras… ¿Te parece también una tontera nuestro secreto?.. Cállate.

Hija, ¿Hasta que hora vas a hablar por teléfono?... Un momento, mi mami me está diciendo algo… En media hora viene tu pareja -este muchacho- a recogerte… Se llama, Alfonso, mamá… Lo que sea, ya cuelga.

¿Tienes que colgar?... Sí…¿No nos volveremos a ver, verdad?... Postularé a la Ricardo Palma, tú a la Católica… Siempre fuiste una loquita, con esas casitas de juguete que armabas…Y tú, la rayada que venía al cole con los "tronchos" escondidos bajo las medias... Yo no entiendo qué quieres hacer de tu vida: estudiar Arquitectura, justo ahora que todos los edificios son bombardeados, ja… Antropología, tú, justo, tú… Ya llegó Alfonso. ¿No nos volveremos a ver, verdad?.

Dos nudos en la garganta.

No sé si podré llamarte “amiga” en el futuro, pero por el Pasado que se va: buena suerte, amiga… ¿Cumplirás lo prometido verdad?...Sí ¿y tú?... ¡Obvio que sí!... Chau… Adiós, yo tampoco sé si tendré a una amiga como tú, mejor que no, no quiero más confusión de la que ya tengo… Es lo mejor ¿no?... Sí, es lo mejor… Suerte en todo, Claudia... Cuidate mucho, Amanda.

El silencio.

Noche de inicios de verano. Una adolescente pensativa encerrada en su habitación. El final de la vida escolar

Maldita, me traicionaste. Nunca más volveré a verte. Nunca. Quiera el destino que así sea.

Noche de inicios de verano. Una adolescente pensativa con su pareja en una fiesta. El final de la vida escolar.

¿En qué piensas?... En nada, cosas mías… ¿En serio?... Ay , no te hagas el celoso, que no te va… Ingenua, sonsa, nunca entenderás, o quizás sí pero de vieja… ¿Bailamos?... Después, voy un rato al baño… No te demores… Y si lo comprendes un día: ¿qué?. Lo que ya fue, ya fue.

Amanda, Claudia.

Dos vidas, un Pasado y una ciudad llamada Lima.

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*Capítulo correspondiente a la Parte I: "El Pasado".

Fecha en la Ficción: Diciembre del año 1990.

martes, setiembre 22, 2009

De piel a piel


3 de la Tarde.

-“Déjala...Si quiere hacerlo, que lo haga, pues”.

Estela habla decidida y altisonante.

Augusto elucubra que es un capricho o una venganza. ¿Regresar así como así a la Unión para luego pedirle esto?. ¿Porqué?.

-“Crees seguro que es porque no le hiciste caso, que es su manera infantil de matarte a celos, de demostrar que ya te superó ¿no?...¿Acaso no se te ocurre pensar que nunca gustó de ti, que simplemente fuiste un peldaño en su escalera y que ese muchacho le da lo que tú no puedes?”.

Estela hiere.

Nadie en la Unión sabe de Miguel. Esas conjeturas de Estela son rabia pura. Lo que sentimos Amanda y yo fue puro y auténtico. No tendría porqué haber rencores ni revanchas entre ambos. Augusto dileta.

-“¿Y ahora?...¿Hablarás con el chico, no?.... ¡Cuánto morbo percibo en tu piel, Maestro Rocha!”.

Estela humilla.

Augusto Rocha hunde la cabeza. Cumplir mi deber. Es todo lo que haré. Se intenta dignificar.

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9 de la Noche.

-“Adelante, Miguel… así te dicen ¿no?”.

-“Mucho gusto, señor…”

-“Puedes decirme Augusto”

Se miran un instante. Augusto refugia sus manos, el espejo de sus pulsiones, en sus cigarros “mapachos” de chamán.

Miguel suda.

-“Entiendes de que se trata esto, ¿no?”

-“Amanda me dijo que era una sesión de Sanación Espiritual-Amatoria, que ella sería la operadora y usted el medium”.

-“Medium, sí… o Chamán, suena mejor así habiendo Sanpedro de por medio”.

Miguel duda.

-“¿Tienes alguna pregunta?”

-“Por lo que entendí hay un componente erótico en la terapia…”

-“Eso es correcto, y lo haz dicho bien, es sólo un componente, no podemos calificar esto como un acto sexual, aquí hay mucho más”.

Miguel calla.

-“¿Alguna pregunta más? Habla sin temores, que la confianza es la base de todo aquí”.

-“Es la primera vez de Amanda ¿no?...quiero decir su primera Sanación”.

-“La primera en general, no, pero sí la primera con flujo cósmico-erótico de primer grado…de piel a piel, digamos”.

Miguel sincera.

-“¿A Usted no le incomoda?”

-“¿Incomodarme qué?”

-“Modestamente, sé leer sentimientos: Maestro y alumna es un tipo de relación fuerte, y en casos donde hubo convivencia de por medio, digo, Ustedes vivían en Comunidad ¿no cierto? ... Eso debe ser algo así como ser Padre e Hija… espectar esto…o sea, ¿normal por Usted?”

Augusto exhala.

-“Amanda se fue de la Unión y volvió para nunca más ser la misma, ya no es mi pupila, o alumna como tú dices. Ahora ella es una Sanadora con todas las de la ley y si te ha elegido a ti para esto, yo he de respetar su decisión y sentirme honrado en que me haya llamado para oficiar como su primer Medium o Chamán. Eso es todo”.

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3 de la Madrugada.

El Chamán cierra la puerta y raudamente huye de la escena espiritual, amatoria y -para qué engañarse- sexual.

Presenciar todo el acto ha sido muy doloroso. Se siente desconcertado y ofuscado. Intenta encender su camioneta y falla en los dos primeros intentos.

Toc, toc, toc. Alguien pulsea sus dedos en el vidrio polarizado.

Augusto abre sorprendido. Es Miguel.

-“Gracias por todo, Señor”.

-“No hay de qué agradecerme, en serio. Y ya te dije que puedes llamarme Augusto.”

Miguel y Augusto se quedan mirando a los ojos.

-“Estás molesto ¿no?”


-“Por fin me tuteas, muchacho”.

-“Te dije que sé leer sentimientos, tú tuviste algo muy especial con Amanda alguna vez y por eso valoro mucho lo que esta noche hiciste por mí…por nosotros”.

-“¿Qué te ha dicho ella de mí?”

-“Ella, nada… el Sanpedro, sí: él mucho, mucho me ha dicho”

Augusto le coge tiernamente de la cabeza.

-“Quiérela bien, cuídala siempre, ¿Sí?”

-“Lo haré, Augusto, pero antes…”

-“…Antes tienes que resolver lo de Claudia, eso está claro ¿no?.”

-“No será fácil.”

-“Simplemente no dejes que te venzan tus miedos, nada te ata a esa mujer… ni te atará a menos que lo permitas”

Augusto habla de miedos y se siente un hipócrita al sentir que por cobarde dejó escapar al que pudo ser el amor de su vida.

Miguel agradece una vez más y se despide.

Suena un celular.

-“Aló, Estela… sí, ya voy”.
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*Capítulo correspondiente a la Parte III "La Sangre".
Fecha en la ficción: Año 2003.

viernes, setiembre 18, 2009

Claudita


Me espían. Lo sé.

Creo que es por envidia. ¿A quién se le ocurre meterse a monja?. Tendría que ser muy fea, muy resentida para ser una de ellas.

Me detestan por lo que represento, porque yo tengo cosas que ellas ni en sueños tendrían. Una familia bien ubicada. Pretendientes. Plata. Inteligencia.

Sí, “inteligencia” dije. Porque verdades sean dichas, aparte de la Hermana Sofía, todas las demás monjas del Sophianum son brutas. Solo saben hacerse las santas y reprimir. Y hurgar en mi vida, claro. Chismosas, pervertidas.

¿Que soy muy joven para tener enamorado?. ¿A los trece años?. Ja. ¿Qué saben ellas?. Malditas. Se lo contaron todo a papá y a mamá.

Ahora ya llevo dos semanas castigada aquí en mi casa. ¿Les conté que vivo en la Villa Militar de Chorrillos, no?. Pues eso, de la Villa al Colegio, del Colegio a la Villa. Nada más puedo hacer (bueno, mis tareas y algo de tele, pero eso no cuenta).

Y para colmo, mi mamá me controla los minutos que le telefoneo a Amanda. No entiendo porque mi vieja jode tanto con eso que “Pazde” y su familia no están a nuestro nivel. ¡Eso ya lo sé!. Obvio que ella no es de los nuestros. ¿Me crees tarada mami?.

Entonces porqué insisto tanto en pedir su visita, dirán. Simple. Amanda es la más dócil de la clase.

Ella es la única que de verdad me aguanta. No me pregunten porqué, pero es así. Me aguanta porque sí, sin compartir mi estilo de vida. Nunca me aceptó un cigarro, también cree que no es buena idea estar con enamorado a nuestra edad. ¿O será que es así de puro miedosa nomás?. No lo sé.

Escucho la voz de mi madre que me pregunta que si ya me he cambiado, hijita, que no puedo pasarme toda la tarde con el uniforme escolar.

No le respondo. Detesto el uniforme, pero no me da la gana de arreglarme, de vestirme.

Estoy depre, pues. Estoy asada. ¡Dos semanas encarcelada!. ¿Y todo porqué?. Por unas saliditas monses con Raúl, el de quinto de media del San Felipe. Por verme con ese mongo que a las justas sabe besar (ay Señor, ¿porqué me peleé con Riky?).

Observo el reloj de pared de Disneylandia que hay en mi cuarto. Me lo compró papá cuando viajamos a Orlando. Entonces tenía ocho años. Él es más comprensivo que mamá. Siempre lo fue. Y más generoso también.

Observo el reloj y espero que den las seis, que es mas o menos la hora que mi papi llega a la casa.

Cuando vea su carro doblar por la entrada de la Villa, recién allí me cambiaré. Y me peinaré y nos saludaremos con un abrazo.

Le pediré que por favor me deje invitar a Amanda a la casa el viernes después de clase. Que acepto mi mes de castigo, pero que hasta los presos tienen derecho a visitas.

Sé que aceptará. Él tampoco es amigo de monjas, curas y mojigaterías. Es un hombre recto, sí, pero no un pacato. No tiene las tonterías que mamá tiene en la cabeza.

Tiene que aceptar. Sí. Porque Amanda y yo somos amigas. Porque más aún que no ver a los chicos y estar enjaulada en la Villa, lo que me está bajoneando horrible es la decisión de las monjas de no dejarnos juntar a las dos ni en los recreos.

¿Qué tiene que ver Amanda en todo esto?. Les pregunto yo. ¿Qué?. Y las hermanas callan. Ellas no saben nada de nada. ¿O acaso se piensan algo?. Podría ser, por lo degeneradas que son, podría ser. Pero mejor no imaginarlo.

La brisa del mar de Chorrillos enfría la calle, enfría mi cuarto, enfría mi alma.

Apúrate, papito, apúrate. Ya no aguanto más.

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*Capítulo correspondiente a la Parte I "El Pasado".

Fecha en la ficción: Año 1988.

lunes, setiembre 14, 2009

LDP: partes y fechas

A pesar que estoy en un momento de corrección, ampliación y finalización de lo escrito, no puedo desligarme de Ustedes, los lectores.

Es por ello que aquí va otro adelanto: estas serían las cinco Partes (y el Epílogo) en las que se dividiría "Luz del Pasado".

Ya está establecido además el fechado general de la historia (en la ficción, por supuesto).

Con un poco de perspicacia cualquiera puede darse cuenta porqué esto empieza en 1985 y termina en 2006.

Gracias por su paciencia una vez más,

JF
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I. El Pasado (1985-1990)

1. Amanda y sus Mundos.
2. Claudita.
3. El Otro Amor.
4. El Primer Adiós.

II. Ilusiones (2000-2001)

5. La Hija del General
6. Llora, abraza, sana...
7. La Dictadura de la Lujuria
8. Estrella.
9. Abre la Puerta.
10. Mas allá de las Nubes.

III. La Sangre (2003)

11. La erección prohibida.
12. La Frontera.
13. Clic.
14. Amanda amaba.
15. Luna caliente.
16. El Chamán y los Amantes.
17. Entre sábanas azules.
18. De piel a piel.
19. Sangre de Mujer.
20. Melancolía criminal.
21. Hospital Militar.
22. En la ducha.
23. Angel de las Crisis.

IV. Desencantos (2004-2005)

24. Luz de los Arrepentidos.
25. La última luna.
26. Minuto Noventa.
27. Ramblas abajo.

V. Lima (2005-2006)

28. Siempre tuya.
29. De hombre a hombre.
30. A pedir de boca.
31. Vejaciones de Verano.
32. Luz del Pasado.
33. Hablar de Amor.
34. Hirviente Claudia.
35. El amigo de todas.

VI. La Luz (Epílogo)

miércoles, setiembre 09, 2009

Indice Provisional

Tal como adelanté, voy a colocar aquí el listado de los capítulos de "Luz del Pasado" en el orden cronológico de la ficción.

Este es el Indice provisional (aún faltan redactar cinco capítulos con los que se cerrará la historia).

Gracias por su paciencia,

JF
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INDICE PROVISIONAL - CAPITULOS

1. Amanda y sus Mundos.
2. El Otro Amor.
3. La Hija del General
4. Llora, abraza, sana...
5. La Dictadura de la Lujuria
6. Estrella.
7. Abre la Puerta.
8. Mas allá de las Nubes.
9. La erección prohibida.
10. La Frontera.
11. Clic.
12. Amanda amaba.
13. Luna caliente.
14. El Chamán y los Amantes.
15. Entre sábanas azules.
16. Sangre de Mujer.
17. Melancolía criminal.
18. Hospital Militar.
19. En la ducha.
20. Angel de las Crisis.
21. Luz de los Arrepentidos.
22. La última luna.
23. Minuto Noventa.
24. Ramblas abajo.
25. Siempre tuya.
26. De hombre a hombre.
27. A pedir de boca.
28. Vejaciones de Verano.
29. Luz del Pasado.
30. Hablar de Amor.
31. Hirviente Claudia.
32. El amigo de todas.

martes, setiembre 01, 2009

De hombre a hombre


"¿Qué hago aquí?". Se preguntó nada más pisar el Jorge Chávez.

Por un momento imaginó que el avión aterrizaría en el Prat de Llobregat, pero hubiese sido igual.
"¿Qué hago aquí?". Habría sido la misma interrogante. De eso estaba seguro.

Nunca aprendió a interiorizar sus convicciones. A pesar de todo lo motivante que resultaba luchar por los derechos humanos, Miguel nunca pudo creer en lo profundo de su alma que todo aquello tuviese sentido.

Tenía claro, eso sí, que ya nunca más haría daño a nadie.

Acaso por eso, prefirió llamar a su madre y decirle que sí, que había llegado a Lima, que todo estaba bien, pero que por favor lo espere hasta el sábado, que necesitaba unos días para arreglar unos asuntos urgentes del trabajo.

Lo único urgente empero, era recibir un consejo: ¿Qué hacer ahora?. Así de simple y así de complejo.

Tomó un taxi hacia la vieja casona de la costanera, en San Miguel confiando en que su antiguo consejero aún debía encontrarse allí.

Estaba en lo cierto y a la vez no. La persona que abrió la puerta ya no era la de antes y la casa que antaño resaltase por sus colores chillones había palidecido hasta el punto de asemejarse a una dependencia estatal de algún sector rezagado históricamente como Salud o Educación.

Se reconocieron de inmediato y simultáneamente pensaron lo mismo: “Pobre hombre: ¿Qué fué de todos sus sueños?”.

Le invitó a tomar asiento en la sala. Se acomodaron en un par de viejos sillones.

Por cortesía, Miguel le preguntó por Estela.

Augusto -sosegado como de costumbre- le respondió que muy bien, que ahora mismo había salido a hacer las compras al mercado.

El aún esposo de Claudia calló y calló.

El Maestro sin pupilos, salvo la amada incondicional (aquella estela terca que lo perseguía adonde fuese, cual ondina al barco aún más errante) entendió que debía aconsejarle.

-“Yo no soy tu Maestro, ante todo, debo aclarar…”.

-“Sí. Que eres el Maestro de Amanda y que a mí sólo me darás un par de consejos puntuales, lo sé. Me dijiste esa misma frase hace seis años ¿recuerdas?”

-“Claro que lo recuerdo…claro que la recuerdo…”

Le mira fijamente a los ojos.

-“Miguel yo ya no soy más su Maestro”.

Y se acerca para abrazarlo.

-“Aún así no he de revelarte los secretos de una Sanadora y menos aún de ella”

-“Sólamente quiero que me des tu opinión, Augusto. Tu mirada lo dice todo: sabes que me siento muy confundido”.

-“Cierra tus círculos de una vez. Ya diste el gran paso. Te enfrentaste a tus miedos. Te fuiste. Regresaste. Ahora debes terminar esta historia. Habla con ellas”

-“¿Con ambas?”


Le da un pellizco fraternal en el hombro izquierdo. Miguel puede sentir un halo de nostalgia.

-“Aunque te mueras por estar al lado de Amanda, es a tu mujer a quién debes buscar primero y lo demás vendrá nomás…y la verdad se abrirá paso… y quizás no resulten las cosas como soñaste, pero serás un hombre mejor… amarás mejor, al mundo, a ti mismo…y a ella, desde luego”.

Los dos hombres se abrazan. Miguel sabe que Augusto tiene razón. El Maestro Rocha sabe que está haciendo lo correcto. Uno no quiere parecer un hombrecito inmaduro y frágil. El otro no quiere parecer un viejo reblandecido. Nadie llora.

-“¿Y aquello?”

Se oye el abrir de la puerta. Estela ha llegado.

-“Vete por favor… tienes un futuro por vivir, a mí sólo me queda este presente que conservar”

-“Por favor, nada más dime si aquello se acerca a lo que yo imaginaba”

-“Puede ser, pero recuerda que el pasado se reinventa… sé prudente con Claudia ¿Sí?...”

Y que también lo sea con Amanda iba a rematar, más un nudo en la garganta se lo impidió al recordarla o fantasearla bella e inocente; al realizar que ya no existe más la Unión, que aquellos tiempos no volverán.

-“Adiós Augusto… Estela ¿Cómo le va?”

Una frase para salir del paso, al cruzarse en el umbral con aquella mujer de quién siempre sintió un mirar malidicente de reproche.

El mar de la Costa Verde es tímidamente iluminado por un rayo de sol que atraviesa -sin pedirle permiso- a la tupida neblina limeña.