Escarabajo Rojo

Sucede que muchos discursos hay en el mundo y en mi mente.
Entonces, uno nunca termina de saber a qué referente atenerse.
Consecuentemente, la vida con sus contingencias simultáneas –y el mar de información que conllevan- no hace más que enmarañar, confundir mi razón y mis sentimientos.
Tú me hablas de la Libertad, tú me hablas del Bien, tú me hablas del Amor, tú me hablas del Éxito, tú de la Salvación, tú del Placer, tú del Dinero, tú de la Ley, tú de los Derechos, tú del Ser, tú de la Familia, tú de la Felicidad, tú de la Fe y así...
Voces extrañas son Ustedes que en todo se cuestionan entre sí, pero tienen el cuajo de exigirme que sea yo coherente.
A mí que soy tan sólo un instante tras otro: Un escarabajo rojo yendo y viniendo a casa ,una tarde de sol en la sierra, el sabor salado del mar en mi piel, lágrimas de niño en rabieta, una conversación en el parque, un beso en la mejilla, el aroma del amanecer amazónico, una papa a la huancaína en el día de la madre, una oración, un error del que nunca dejaré de arrepentirme, una sonrisa que me hizo sentir dichoso, un viaje, una lengua, un pensamiento, un recuerdo, un presentimiento, la luz blanquecina de la pantalla de este computador hiriendo mis ojos, mis queridos ojos color miel.
A mí me piden coherencia. Permítaseme reír.
Bien decía Sofocleto (QEPD): “Sonría: Usted no tiene motivos para estar serio”. Salvo sea por el vacío de la muerte o el horror ante un sufrimiento extremo, pues al Escritor en este punto le doy toda mi razón.
Entonces, uno nunca termina de saber a qué referente atenerse.
Consecuentemente, la vida con sus contingencias simultáneas –y el mar de información que conllevan- no hace más que enmarañar, confundir mi razón y mis sentimientos.
Tú me hablas de la Libertad, tú me hablas del Bien, tú me hablas del Amor, tú me hablas del Éxito, tú de la Salvación, tú del Placer, tú del Dinero, tú de la Ley, tú de los Derechos, tú del Ser, tú de la Familia, tú de la Felicidad, tú de la Fe y así...
Voces extrañas son Ustedes que en todo se cuestionan entre sí, pero tienen el cuajo de exigirme que sea yo coherente.
A mí que soy tan sólo un instante tras otro: Un escarabajo rojo yendo y viniendo a casa ,una tarde de sol en la sierra, el sabor salado del mar en mi piel, lágrimas de niño en rabieta, una conversación en el parque, un beso en la mejilla, el aroma del amanecer amazónico, una papa a la huancaína en el día de la madre, una oración, un error del que nunca dejaré de arrepentirme, una sonrisa que me hizo sentir dichoso, un viaje, una lengua, un pensamiento, un recuerdo, un presentimiento, la luz blanquecina de la pantalla de este computador hiriendo mis ojos, mis queridos ojos color miel.
A mí me piden coherencia. Permítaseme reír.
Bien decía Sofocleto (QEPD): “Sonría: Usted no tiene motivos para estar serio”. Salvo sea por el vacío de la muerte o el horror ante un sufrimiento extremo, pues al Escritor en este punto le doy toda mi razón.


2 Comments:
Sonríe y vive. uhm.....
soy un armadillo, o un perqueño saltamontes, o un hongo bailarín.
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