viernes, marzo 21, 2008

Me quedo...




Me quedo con el vino derramado en la alfombra. Me quedo con el amanecer que vimos juntos. Me quedo con las sábanas arrugadas. Me quedo con el eco de tu voz. Me quedo con tus preguntas indiscretas. Me quedo con tus chistes de niña intelectual. Me quedo con tus regalos dibujados. Me quedo con los platos por lavar. Me quedo con tu aroma inapelable. Me quedo con tu sonrisa angelical. Me quedo con una miradita cómplice en medio de una reu de amigos. Me quedo con un abrazo, un te quiero, un adiós. Me quedo con tu historia y mi historia entrelazadas en una cháchara interminable en el balcón. Me quedo con el sabor de tus labios, el real, el imaginario y el potencial. Me quedo recostado en el sillón así nomás sintiendo en este vacío tu cuerpo -hasta ayer amado- como un miembro fantasma. Me quedo con nuestras canciones. Me quedo aquí en mi depa, un verano más, con mi soledad me quedo, mi cielo, cielito limeño.

(Es demasiado tarde, lo sé... pero por el mero derecho a desahogarme me quedo diciéndote una y otra vez que estuve más que dispuesto, comprometido a poner lo mejor de mí en nuestra relación).