martes, febrero 05, 2008

El Tonto, El Loco


Es Tonto, es Loco. Es un marginal. Un incomprendido, un extraño que vaga solitario y sin rumbo coherente.

La gente que lo ve pasar lo desaprueba. Algunos se burlan de él, otros sienten compasión, unos incluso sienten asco.

No suele decir una palabra para defenderse, huye de cualquier ataque. No siente remordimiento, ni vergüenza por sus trajes raídos, sus cabellos desaliñados, su barba crecida.

Alguna vez le invité un plato de comida y un vaso de refresco. Aceptó nomás, sin mostrar sorpresa o suspicacia. Comió y bebió en silencio. Al terminar le pregunté el porqué de su actitud.

-“¿Porqué qué?” Me respondió.
- “¿Porqué eres así?” Le increpé. “¿No te sientes mal de andar sólo, de vestir así, de no tener un trabajo, una familia, de que la gente se mofe de ti?”
Con una vaga sonrisa y la mirada incrustada en las nubes me dijo:
–“Soy así porque así tengo que ser, no puedo vivir de otra forma, tengo que irme, tengo que caminar y buscar, buscar… lo demás no importa, los demás no importan, ¿entiendes?”
-“¿Y qué es lo que buscas?” repregunté
-“No lo sé, solo sé que mi destino es buscar…y quién sabe, encontrar, pues ¿no?”. Remató la frase, esta vez con una risa tenue, pero contundente.

Vagabundo por definición. Un caminante sin camino, como diría Machado. No sabe adónde va. Sabe que está solo y acaso alguna tristeza le sobreviene de vez en cuando, pero es más fuerte su anhelo por algo diferente hallar en el mundo.

No lo alumbra en su pasar la Razón, tampoco puede decirse que la Fe, es algo más primitivo lo que le inspira. Es el Anhelo, el Deseo puro y llano su luz y fuerza.

Es el marginal del pueblo, el más extraño de cuánto extraño se tenga noticia. Aparentemente intrascendente y sin embargo acaso el personaje más importante de esta historia, ya que sin él nada del resto tendría sentido.

Cuando le vi alejarse por el horizonte entendí que nunca más habría de volverlo a ver. Comprendí además que era yo, que éramos nosotros, los que tenemos “la razón” quienes estamos errados, estancados en nuestras pequeñas y grandes miserias cotidianas.

El camina al encuentro de la Trascendencia, en su largo peregrinar le esperan placeres y desdichas, más no se detendrá nunca ni ante la adversidad, ni ante el disfrute vano. Porque tiene el alma pura huirá y avanzará constantemente hasta el Fin, el Buen Fin.

No tiene número, es el Arcano Cero y ello se debe a que es el aventurero que vivirá cada una de las 21 estaciones del Tarot de Marsella, los Arcanos Mayores. Es el Elegido y a su manera –intuitiva meramente- él lo sabe.


El Tonto, el Loco nos da un mensaje claro: cuando sintamos un anhelo fuerte, un viento de fuego atravesando nuestras entrañas, un querer profundo que vaya más allá de toda explicación, entonces es tiempo de abandonarlo todo y caminar, huir, buscar. Aún cuando no estén claros los fundamentos de la Fe, hay que creer en lo más primitivo y por ende lo más puro de nuestro ser: el Instinto y hacerlo cuando viene acompañado de esta fuerza universal que todos guardamos dentro nuestro y que sólo puede verse con la mirada auténtica de la intuición.

Adelante, entonces: caminante a caminar, predicador a predicar, luchador a luchar. Es el momento de la Acción. Tiempo de escribir nuestra propia Historia.

1 Comments:

Blogger Diario de una soprano said...

EL loco. Esa carta que me dejó pensando hartas cosas desde el sábado. También pensé postear sobre él, aún lo estoy pensando.

6:42 p. m.  

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