sábado, enero 19, 2008

Creo




Asusta, cómo negarlo, asusta mucho sentir que estás yendo contra tu sensatez, tu sentido común, tu razón, tus esquemas, tus referentes…todo aquello con lo que creciste, lo que te dijeron, lo que creíste entender

Y sin embargo ¿Qué hacer si inevitablemente una y otra vez aquella Luz que parecía tan sólo mera ilusión –cuando repentinamente apareció un día de tantos- se presenta insistentemente, prístinamente como la mayor de las Verdades concebibles para uno?

Solo queda entonces seguir el camino señalado, pues tras el aturdimiento ante la revelación, sólo está optar por la Fe o elegir quedarse entre las antiguas sombras por el resto de esta vida.

Yo elijo la Fe, sin ella esta vida mía carece de sentido. Y aunque pueda decirse que no es plena, pues aún me asaltan las dudas y temores, sé que ha llegado para no irse. Ella es mi guía y mi compañera.

Acepto el Milagro de su presencia.