Así en Tacna como en Arica

Apuntes subjetivos de un limeño rumbo a la comprensión de un Proyecto Mundialista.
Chile… no hay día que no vea un titular de periodicos o revistas que no aluda a este país, no hay semana que no me vea envuelto (que no involucrado) en discusiones sobre el Vecino, en reuniones familiares, en círculos intelectuales, grupos de amigos de barrio, etc…
Y cómo olvidar el colegio: Chile, el país que nos ganó una guerra, Chile el vecino que quiere aprovecharse de nosotros, Chile el rival, Chile el enemigo, Chile, Chile, Chile…
Es un día de sol en Santiago, es primavera y todo luce tibiamente alegre en el Paseo Ahumada, esta noche hay fútbol. De pronto un grupo muchachos en camiseta roja gritan “Ce Achi iii…” y algunos transeúntes se animan a seguir el coro “Chi chi chi..le, le, le”. Veo los rostros de la gente, unos más sonrosados, otros más trigueños, los más: indudablemente mestizos. Observo las sonrisas de unos mientras aplauden y las miradas indiferentes de otros, que van apurados a su destino.
Un poco más moderno quizás , un poco diferente la distribución étnica, pero al fin y al cabo ¡qué similar todo esto a Lima!. Mendigos, ejecutivos, amas de casa con canastas bajo el brazo, parejitas de adolescente besándose furtivamente, un lustrabotas le dispensa un ejemplar de Condorito a su cliente, un grupo de harapientos urde miradas intimidantes tras una esquina, graffitis recientes en las paredes con consignas sindicalistas y partidistas que se mezclan con piezas de arte urbano en aerosol.
Me pregunto ¿Estos son mis enemigos?. ¿Soy ingenuo o qué?.
Chile… me siento aturdido por el entorno y me entran ganas de exclamar “¡Esto es Latinoamérica nomás po!” al recordar paisajes tan similares en Colombia, México, Argentina… y en el Perú, “mi” Perú.
Repito ¿Soy ingenuo o qué?. No puedo ni quiero odiar a Chile, al contrario, las veces que he ido me he sentido muy cómodo allí y me he sentido bien tratado por la gente, por “los chilenos”. Sí, “los chilenos”, los mismos “chilenos” que nos masacraron en la Guerra, los mismos “chilenos” que quieren usurpar nuestras riquezas ¿O es qué no son los mismos?.
Sí ya lo sé, “los pueblos” son una cosa y los Estados y las “clases dirigentes” otra. Pero no puedo menos que lamentarme del odio que promueven tantos agentes de uno y otro lado de la frontera. Ese odio irresponsable, fraticida y mentiroso. Si , por ultimo es el Estado Chileno el “enemigo” ¿Cómo explicarles eso a los miles de Indigenas “peruanos” que durante décadas, siglos han sido oprimidos y asesinados por el Estado del Perú?.
¿Soy ingenuo o mucho de lo que me enseñaron en el colegio y me quieren imponer en la opinion pública anda errado?.
No puedo ni quiero odiar al Perú y sin embargo qué mezcla de lástima, temor y rabia siento por el discurso nacionalista que preconan tantos sectores de “mi” país. Ese “deber-ser peruano”, ¿qué es ser peruano? ¿haber nacido en este pedazo del mundo de geografía disímil y fronteras artificiales? ¿ser indígena? ¿ser descendiente de migrantes europeos, africanos o asiáticos? ¿ser mestizo? ¿reconocerme en una historia “nacional” construída en base a tantísimos sesgos y omisiones (empezando por la historia de la mayor parte de ancestros de los actuales ciudadanos del Perú)?.
Me niego a ser nacionalista desde lo más profundo de mi ser. He sentido mi patria más íntima en Jesús María, mi barrio y también he sentido mi patria en Ñuñoa, en Avellaneda, en Coyoacán, en Zipaquirá, en Cochabamba, en callejuelas de migrantes latinos en South San Francisco y en Vallecas. He sentido mi patria así en Tacna como en Arica ¿es necesario ser más grafico?.
Y reconozco también que me he sentido un forastero en Tarapoto, en Pisac, en Pilcopata, en Jauja. Me he sentido un forastero conmovido una noche de verano que oí cantar en quechua –idioma que no hablo- a un coro de niños aquí en una barriada de Puente Piedra - Lima, niños hijos de desplazados de la Guerra Interna de fines del siglo XX (peruanos contra peruanos ¿o no?).
¿Ingenuidad, lucidez, intuición?. Gracias a Chile, muchos peruanos construyen su identidad nacional, gracias a Chile y a otros países hermanos yo he deconstruído la mía y ahora mismo me cuestiono la propia validez de “lo nacional” como propuesta responsable y honesta para construir una sociedad mejor.
Que alguien corrija mi ignorancia, por favor, no recuerdo de ninguna nación que se haya construído no en base simplemente de contrastarse con un “Otro”, sino además de odiarle, de temerle, de difamarle a él, a sus Instituciones, a su Estado y a su gente. Los odios existentes entre Tacna y Arica se repiten en casi toda frontera (incluso en fronteras intra-estatales).
No aspiro a un mejor entendimiento de la “identidad nacional”. Creo que simplemente, el rol de la Nación en la historia para bien y para mal ya cumplió su ciclo. En un mundo que vive destruyéndose por guerras y por agresiones al medio ambiente, creo que ya es hora de proponernos seriamente como horizonte una “identidad mundial” como proyecto politico y dejar al Patriotismo (que no nacionalismo) en un terreno seguro, bondadoso y culturalmente fertil: el campo de los sentimientos humanos, que bien ha de definirse en el marco de los derechos humanos (y no de los deberes para-estatales).
De buena fé lo digo, por el bien común de lo humano y lo universal, me reclamo opositor a todo proyecto nacional, me proclamo partidario de un Proyecto Mundialista y en lo que respecta a las comunidades políticas y a las sociedades (que existen más allá de sus precariedades, no lo niego) las concibo como servidoras al fin de tal proyecto en tanto entidades autónomas (no independientes) gestoras de los derechos humanos y los deberes universalistas.
Dicho esto con el recuerdo de Santiago y tantos otros lugares en mi mente, con la mirada puesta en el paisaje nocturno de mi limeño barrio de Jesús María, con mi más sincero sentimiento de solidaridad con las víctimas de tantas injusticias y desastres evitables en el orbe. Por un futuro mejor, gracias por su atención.
Y cómo olvidar el colegio: Chile, el país que nos ganó una guerra, Chile el vecino que quiere aprovecharse de nosotros, Chile el rival, Chile el enemigo, Chile, Chile, Chile…
Es un día de sol en Santiago, es primavera y todo luce tibiamente alegre en el Paseo Ahumada, esta noche hay fútbol. De pronto un grupo muchachos en camiseta roja gritan “Ce Achi iii…” y algunos transeúntes se animan a seguir el coro “Chi chi chi..le, le, le”. Veo los rostros de la gente, unos más sonrosados, otros más trigueños, los más: indudablemente mestizos. Observo las sonrisas de unos mientras aplauden y las miradas indiferentes de otros, que van apurados a su destino.
Un poco más moderno quizás , un poco diferente la distribución étnica, pero al fin y al cabo ¡qué similar todo esto a Lima!. Mendigos, ejecutivos, amas de casa con canastas bajo el brazo, parejitas de adolescente besándose furtivamente, un lustrabotas le dispensa un ejemplar de Condorito a su cliente, un grupo de harapientos urde miradas intimidantes tras una esquina, graffitis recientes en las paredes con consignas sindicalistas y partidistas que se mezclan con piezas de arte urbano en aerosol.
Me pregunto ¿Estos son mis enemigos?. ¿Soy ingenuo o qué?.
Chile… me siento aturdido por el entorno y me entran ganas de exclamar “¡Esto es Latinoamérica nomás po!” al recordar paisajes tan similares en Colombia, México, Argentina… y en el Perú, “mi” Perú.
Repito ¿Soy ingenuo o qué?. No puedo ni quiero odiar a Chile, al contrario, las veces que he ido me he sentido muy cómodo allí y me he sentido bien tratado por la gente, por “los chilenos”. Sí, “los chilenos”, los mismos “chilenos” que nos masacraron en la Guerra, los mismos “chilenos” que quieren usurpar nuestras riquezas ¿O es qué no son los mismos?.
Sí ya lo sé, “los pueblos” son una cosa y los Estados y las “clases dirigentes” otra. Pero no puedo menos que lamentarme del odio que promueven tantos agentes de uno y otro lado de la frontera. Ese odio irresponsable, fraticida y mentiroso. Si , por ultimo es el Estado Chileno el “enemigo” ¿Cómo explicarles eso a los miles de Indigenas “peruanos” que durante décadas, siglos han sido oprimidos y asesinados por el Estado del Perú?.
¿Soy ingenuo o mucho de lo que me enseñaron en el colegio y me quieren imponer en la opinion pública anda errado?.
No puedo ni quiero odiar al Perú y sin embargo qué mezcla de lástima, temor y rabia siento por el discurso nacionalista que preconan tantos sectores de “mi” país. Ese “deber-ser peruano”, ¿qué es ser peruano? ¿haber nacido en este pedazo del mundo de geografía disímil y fronteras artificiales? ¿ser indígena? ¿ser descendiente de migrantes europeos, africanos o asiáticos? ¿ser mestizo? ¿reconocerme en una historia “nacional” construída en base a tantísimos sesgos y omisiones (empezando por la historia de la mayor parte de ancestros de los actuales ciudadanos del Perú)?.
Me niego a ser nacionalista desde lo más profundo de mi ser. He sentido mi patria más íntima en Jesús María, mi barrio y también he sentido mi patria en Ñuñoa, en Avellaneda, en Coyoacán, en Zipaquirá, en Cochabamba, en callejuelas de migrantes latinos en South San Francisco y en Vallecas. He sentido mi patria así en Tacna como en Arica ¿es necesario ser más grafico?.
Y reconozco también que me he sentido un forastero en Tarapoto, en Pisac, en Pilcopata, en Jauja. Me he sentido un forastero conmovido una noche de verano que oí cantar en quechua –idioma que no hablo- a un coro de niños aquí en una barriada de Puente Piedra - Lima, niños hijos de desplazados de la Guerra Interna de fines del siglo XX (peruanos contra peruanos ¿o no?).
¿Ingenuidad, lucidez, intuición?. Gracias a Chile, muchos peruanos construyen su identidad nacional, gracias a Chile y a otros países hermanos yo he deconstruído la mía y ahora mismo me cuestiono la propia validez de “lo nacional” como propuesta responsable y honesta para construir una sociedad mejor.
Que alguien corrija mi ignorancia, por favor, no recuerdo de ninguna nación que se haya construído no en base simplemente de contrastarse con un “Otro”, sino además de odiarle, de temerle, de difamarle a él, a sus Instituciones, a su Estado y a su gente. Los odios existentes entre Tacna y Arica se repiten en casi toda frontera (incluso en fronteras intra-estatales).
No aspiro a un mejor entendimiento de la “identidad nacional”. Creo que simplemente, el rol de la Nación en la historia para bien y para mal ya cumplió su ciclo. En un mundo que vive destruyéndose por guerras y por agresiones al medio ambiente, creo que ya es hora de proponernos seriamente como horizonte una “identidad mundial” como proyecto politico y dejar al Patriotismo (que no nacionalismo) en un terreno seguro, bondadoso y culturalmente fertil: el campo de los sentimientos humanos, que bien ha de definirse en el marco de los derechos humanos (y no de los deberes para-estatales).
De buena fé lo digo, por el bien común de lo humano y lo universal, me reclamo opositor a todo proyecto nacional, me proclamo partidario de un Proyecto Mundialista y en lo que respecta a las comunidades políticas y a las sociedades (que existen más allá de sus precariedades, no lo niego) las concibo como servidoras al fin de tal proyecto en tanto entidades autónomas (no independientes) gestoras de los derechos humanos y los deberes universalistas.
Dicho esto con el recuerdo de Santiago y tantos otros lugares en mi mente, con la mirada puesta en el paisaje nocturno de mi limeño barrio de Jesús María, con mi más sincero sentimiento de solidaridad con las víctimas de tantas injusticias y desastres evitables en el orbe. Por un futuro mejor, gracias por su atención.


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