miércoles, febrero 20, 2008

El ilusionado y la justicia


Estuve mucho tiempo solo y de pronto la conocí. Parecía la perfecta mujer imperfecta con la que siempre había soñado. Mi complemento. Alguien a quien ayudar, alguien de quién recibir. Alguien para caminar juntos. Alguien para abrazar, atesorar, amar.

De pronto caí en la cuenta que lo nuestro era imposible. Qué tristeza. Sociedad cruel: una norma nos separaba.

Me miré al espejo y pensé si era sensato quebrar las convenciones e ir en pos suyo. ¿Haría ella lo mismo por mí?.

La Justicia[1]–que andaba por detrás observándome- me mira entonces con sus ojos de sabia inquisidora y me dice:

-“¿Ves esta balanza? Es el equilibrio que haz de mantener”.

Y prosigue:

-“¿Ves esta espada? Es el destino que les espera a quienes desafían el equilibrio”.

Me quedo observándola cuál Edipo a la Esfinge, temeroso y temerario a la vez, y le respondo:

-“Arcano Octavo que refrenas toda imprudencia y arrogancia, Justicia humanizada que pone en su lugar al Carruaje[2] desbocado del éxito precoz, ¿Me ves acaso a mí humilde taciturno, con un equilibrio sentimental que mantener o más bien no crees acaso que mi hora es de construir uno nuevo?”.

En silencio, la Justicia, sin abandonar su severidad, muy sutilmente parpadea ante Las Estrellas[3].

En ese abrir y cerrar de ojos, que corresponde al mío propio, hallo la respuesta.

Como diría Charles Chaplin: “Si lloras porque todo está oscuro, las lágrimas te impedirán ver las estrellas”. Así sea.


[1] “VIII.La Justice” (Tarot de Marsella)
[2] “VII. Le Chariot” (ídem)
[3] “XVII. Les Etoiles” (ídem)