El Amor y Maura

Maura, me quedé pensando en ti.
Ayer decías estar en una etapa de negación ("denial") de un estado depresivo. Ello a raíz de un enésimo fracaso sentimental de similar tinte: el novio que huye asustado ante tu éxito profesional.
Ahora piensas irte al extranjero y no por una cuestión de conveniencia material sino simplemente por una necesidad de empatía afectiva, pues el origen de tu problema –la
soledad- es, a tu entender, el “machismo de los peruanos”.
Creo que tienes razón en parte. Aún así a mi me da la impresión que estoy ante una versión más del discurso que dice “no es mi culpa, es culpa de la sociedad”. Ese discurso que impulsa a muchísimas personas a abandonarlo todo en búsqueda de esa sociedad ideal en donde encajen.
Las sociedades modernas con la paulatina caída de los patrones rígidos de género han creado “espacios de liberación” que se transforman en “espacios de confusión” en la medida que la velocidad de las transformaciones culturales, políticas y económicas no permiten una pronta consolidación de nuevos referentes.
Personas como tú, Maura que justamente han optado por ser lo más libres posibles desde un terreno tan íntimo como el amor, de pronto realizan que existe una línea muy delgada entre la libertad y el vacío. Y ante la opción de un retorno capitulador a los esquemas tradicionales prefieren creer en la utopía de esa “otra sociedad” en donde hallar modelos sociales de conducta idóneos.
Amiga querida, escucha por favor esta opinión mía y perdona si te hiero u ofendo: no existen sociedades ideales para individuos dados. Probablemente estar absorbida en tu disciplina, la Psicología –con tu exceso de praxis autoanalítica-, te haya hecho sentir que la Persona es como una pieza aislada que puede caber mejor o peor en diferentes rompecabezas, pero no es así: uno es creatura de su sociedad y la vez (re) creador.
Dicho esto te sugiero que analices cómo te haz/han construído socialmente y a continuación plantearte la pregunta ¿Cómo puedo construír un mundo mejor desde mi posición?. Sugiero que tomes como punto de partida en ambos ejercicios tus propias relaciones inter-personales. Recuerda que la base de toda sociedad son las relaciones.
Y por supuesto, no olvides nunca, que aunque suene a cliché somos las personas seres sociales y no otra cosa más (ni menos) que eso.
Si finalmente migras, verás que con sus diferencias, las otras sociedades modernas demandan a la persona ser su creación -el migrante debe pasar por la asimilación cultural- y también su recreador. Con esto último quiero decir que de todas formas tendrás que trabajar por realizar tus ideales.
Como sea que fuere creo (estoy convencido) que hallarás el afecto que precisas. Ni mártir, ni egoísta: Valiente, decente, luchadora, con buena autoestima y un corazón inmenso para dar y recibir…toda una “mujer nueva” eres.
Te auguro un buen amor y más.


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