viernes, diciembre 26, 2008

La hija del general



Claudia siente el sofoco de las primeras noches de un largo verano. Le es difícil dormir. Miente. Se esconde de los amigos, malhumorada. Apenas se reconoce en el espejo.

Súbitamente oye por la ventana a un vecino tocar el piano esa canción. Justo esa canción. "¿Acaso habremos dos devotos de Tom Jobim en esta calle?". Se pregunta.

Entonces, se sorprende a sí misma sonriendo incipientemente.

Recuerda las palabras que ante un trance desdichado, con voz cordial y a la vez solemne, le dijo su padre una vez:

“Niña, en la vida pasaremos buenos momentos y tragos amargos, pero mientras estos tus ojos verdes turquesa ¡los más bellos en este planeta!... mientras estos ojitos sigan brillando, nunca, pero nunca olvides que tenemos una Misión y que debemos ser felices por ella - pase lo que pase- recuérdalo siempre.”

La hija del General suspira.

Se da un baño de agua fría para refrescar esta medianoche ardiente.

Mas tarde querrá coger el teléfono, pero para entonces el sueño le estará venciendo -y el estrés también- y volverá a caer en la blandura de su añosa cama. Su último refugio, su cómplice y testigo.

Al otro lado de la línea, Tomás Montes maldecirá a sus colegas, a sus superiores, al Presidente desertor.
Se desvelará. Y romperá en franca desesperación cuando el periódico se deslice por debajo de la puerta incriminándolo en los titulares.

No esperará al noticiero de la mañana, ni a la aparición de los agentes del servicio de inteligencia o de la policía militar. No hay embajada que querría acogerlo y de ello estará muy consciente. Se tomará cinco estrictos minutos para redactar un testimonio acaso tardío y tomar su arma de reglamento entre las manos.

Entonces, la acariciará como a las mejillas de su bebita, de su Clau de los montes, de las flores y de las estrellas. Y en comunión con ella, la amará como a la vida misma.

Tres horas después, al despertar entre gritos y llantos de un inesperado sueño apacible, Claudia se enterará del suceso por boca de su propia madre.