La frontera

Toda mi vida he actuado por temor.
Cuando niño, le daba la razón a mis padres y a mis profesores por temor.
Luego, estudié Derecho por temor.
Tuve mi primera enamorada por temor.
Entré a trabajar en la Compañía por temor.
Convivo con mi mujer por temor.
Despierto temprano la mayor parte de mis días, con temor, y con temor me visto de saco y corbata. Le doy un beso en los labios a Claudia, por temor y así temeroso me subo al carro que también compré por temor.
El temor me ha llevado a ser lo que se suponía debía ser acorde la posición social en la cuál nací. No obstante, no consigo controlar a una voz interna que lo critica todo, incluyéndome a mí mismo.
Y ella está en lo cierto: vivo como un alienado. Pero ¿qué puedo hacer?. Tengo miedo a algo que considero peor aún: ser un marginal -incluso respecto de mí mismo-.
El miedo más que un compañero, es mi definición, mi frontera.
Cuando sueño, se libera mi ánima y me despego de mi cuerpo. Observo a Claudia, es hermosa y merece ser amada, pero yo no puedo hacerlo. Observo a un mundo que se derrumba y sé que debiera hacer algo –aunque sea por mero sentido práctico- por cambiar las cosas, pero me inhibo.
Ahora el principio del mundo exterior es ella, mi Clau (¿mi Clau? ¡qué estoy diciendo!). Pero no la amo y no lo hago simplemente porque no puedo amarme a mí mismo.
Y no puedo amarme a mí mismo, porque no he conseguido establecer una auto-concepción mínima de quién soy.
No me conozco y estoy virtualmente condenado a seguir como un borrego el camino pre-establecido por la sociedad. El rumbo trazado por mi familia, por mi comunidad.
Soy un hipócrita. Rezo sin creer. Declaro sentimientos falsos. Hablo en nombre de convicciones que no comparto. Desempeño constantemente roles con los que no me identifico. Antes que un actor, soy un farsante. Un completo farsante.
Y aunque pareciera estar justificando mi actitud ante la vida, la verdad es que me siento culpable porque creo que alguna solución a este bloqueo que padezco debe existir. No puedo renunciar a intentar el cambio.
Mientras tanto, sigo temiendo y cada día con más fuerza.
Resulta que mis pensamientos rebeldes son cada vez más intensos. Mi voz interna grita como una fiera encerrada y al no terminar de encuadrar mi razón con la realidad, temo lo peor: que un día mi ánima no vuelva más a mi cuerpo. Que me desdoble definitivamente y lo poco que soy se anule del todo.
Antes que ello suceda, preferiría morir.
Entonces pienso en la gente que me quiere y me doy fuerzas para seguir adelante, aunque no sepa adónde, pero adelante.
Me llamo Miguel o Mik, para los amigos. Mucho gusto Señor. El gusto es mío. En qué puedo servirle. Busco ser coherente. Comience por su mujer, le aconsejo. Ya lo he intentado, pero ella no me entiende, pierde la paciencia, me grita. ¿Usted la ama?. No sé, creo que no amo a nadie. Usted necesita ayuda. Ya lo sé ¿Porqué cree que he venido aquí?. ¿Aquí? Aquí no hay nadie, Usted está hablando sólo. Carajo, estoy hablando solo.
Cálmate, Mik. Respira. Ponte de pie. Recuerda: esta Avenida se llama Las Begonias. Ese auto azul es el tuyo. Sólamente sube y enrumba a tu casa. Hazme caso. Trata de no pensar. Pon música, que eso siempre ayuda. Sugiero algo tranquilo y en portugués.
Repito como un mantra aquella canción de Jorge Ben “La fora está chovendo mais asimessmo eu vou correndo só pra ver o meu amor…”.
El camino, se hace rápido cantando. Estaciono. ¿Quién es esa chica?. Es preciosa. Ups. Es la nueva vecina. La amiga de Claudia. ¿Cómo se llamaba?. No importa. Debe ser una mujer feliz, estoy seguro. No de otra forma se explica tanta beldad.
Soy Miguel Dapino y temo: a perder a mis padres, a arruinar mi relación de pareja, a quedarme sin trabajo y sin dinero. Temo muchas cosas.
Por encima de todas ellas, tengo miedo a dejar de ser y a la vez seguir existiendo.
http://www.youtube.com/watch?v=obxYgupVvUE
[*Haz Clic arriba para ver a Jorge Ben tocando "Que Maravilha"]


1 Comments:
Miguel, Claudia...y Amanda?.
Bueno, JuanFran, esto es un triangulo amoroso.. creo ¿no?.
Adelante amigo, el cuento está interesante.
Suerte. Bai,
MAU
Publicar un comentario
<< Home