viernes, enero 16, 2009

La Dictadura de la Lujuria




Los días van rápido. Fiestas, sexo, risas, viajes, drogas. De vuelta a casa: Mamá resignada a una hija descarriada. Papá casi nunca está.

Las semanas vuelan. Un amante y otro más ¿Y porqué no dos , tres a la vez?. El placer es un descubrimiento interminable. Y la marihuana abre el corazón. La cocaína transporta a otras dimensiones. Una estación doméstica. Mami dame plata. Pídele a tu papá. ¿Papá está?. Ahí en el sofá ¿no ves?. Papi. Ah, sí hijita, toma ¿está bien quinientos soles?. Claro, normal.

Los meses son como los pueblecitos al lado de las carreteras que vas pasando a mil por hora. ¿Lesbiana yo? no, pero tampoco moralista. A ver, pues. Y el hachís es tán exótico, pero el LSD verdaderamente es extraterrestre. A mí no me gusta la Tierra, se sufre mucho y Mamá es un zombie deprimido y Papá no es Papá sino el General, el Señor Ministro del Interior de la "Dictadura" o del Gobierno de Reconstrucción Nacional... le dicen de tantas formas...

¿Claudita?. Despierta hija. Ha venido el Doctor. Señorita, Usted ha sufrido una sobredosis ¿entiende lo que le digo?. Pucha, ¿Adónde está Alfonso?...estaba tirándomelo riquísimo. A Alfonso de los Heros, sí señor, el empresario más churro de la patria. ¿Qué dice señorita?. ¡Claudia Pía Montes cállate y hazle caso al doctor!. ¡Dónde está mi Papaaaaá! ¿Porque no está cuando estoy mal?. Ahí en la Tele, mira hijita, dando el parte de detención del "Camarada Sabino". Debe estar orgullosa de su padre, señorita Claudia, sin él no habríamos vencido al terrorismo. ¿Quién le ha dado vela en este entierro, Doctor? ¡Quiero a mi Papi aquí!. Hijita, por favor...

Un día las noticias dijeron que había nuevo Presidente, que había vuelto la Democracia. Un mes después Papá partió a los cielos para no volver más. Un mes como tantos, de esos que se tornan en años. Y los años que pasan, pasando sin darse cuénta cómo, van pesando en el alma. Un peso que lentamente va haciéndose enorme, insoportable en su propia vaguedad.

Un día de tantos, despierta de una pesadilla llamada "Realidad". Tienes 28 años, cojuda y no haz acabado la carrera, no tienes novio, tienes arrugas, te están saliendo canas y te apesta la boca. Pronto serás treintona solterona. Mierda, tienes que hacer algo.

-"Aló, ¿Florencia? ¿Qué dices? ¿Una Fiesta de Año Nuevo?"

Con razón tenía calor, ya es diciembre.

-"Ya, Floren... a las ocho en tu "jato"."

Puta, qué sueño tengo. Un Red Bull y al carajo. Esta será mi última juerga.

Esto es una señal del Destino, sí. Mañana, Primero de Enero nace la Nueva Claudia. Palabra.