Sangre de Mujer

Dos mujeres frente a frente.
-"Amanda, ¡Miguel se ha puesto mal!"
-"¿Qué ha pasado?"
-"Se desmayó y tenía esto en el bolsillo, mira."
Pazde observa el pomo de Rohypnol con una mezcla de ternura y desazón.
-"Dormirá un par de días quizás. Por lo demás, no le va a pasar nada. Tú tranquila."
-"¿Cómo sabes?. Tú no eres médica."
-"Créeme que sé lo que va a pasar. Yo fui quien le dio estas pastillas a Mik: el frasco sólo tenía tres “pepas”. "
Clau transforma la expresión de su rostro en un instante. Las pupilas se dilatan. Los surcos en las arrugas que bordean sus ojos y labios se aseveran.
-"Amanda ¿Qué está sucediendo?."
-"Vaya, así que finalmente Miguel no te dijo nada . ¡Qué cobarde por dios!."
Tras pronunciar estas palabras, Pazde suspira y enmudece.
Claudia le queda clavando la mirada incisiva a la espera de una respuesta.
Su amiga opta por mantener el silencio y a continuación, por realizar un gesto de invitación a retirarse de su hogar.
La conviviente de Miguel Dapino no puede contener más su emergente cólera.
-"¡Pazde, me vas a decir qué ha pasado entre Ustedes ya mismo!"
-"Cálmate, loca. Te lo haré simple: nos hicimos amigos y luego fuimos amantes. O ya: para que no me sigas preguntado más: tiramos. ¿Satisfecha?."
El primer cachetazo tomó a Amanda por sorpresa –pese a lo previsible que pudiese resultar tal reacción-. Los siguientes golpes y patadas, no.
Claudia la golpeó y gritó a discreción por espacio de diez minutos, hasta que le venció el cansancio.
Entonces, la Arquitecta se arrastró dos metros hasta la puerta entreabierta que daba a la cocina y tomó discretamente un cuchillo.
La Antropóloga, agotada de agredir y chillar, no tuvo el reflejo de impedir que su rival se pusiese en pie.
Dos mujeres frente a frente.
-"¿Pazde? ¿Qué es eso?. No necesitas un cuchillo para defenderte, traidora. Ya no te voy a pegar más. De hecho, para mí, tú estás muerta a partir de este momento. Me voy. Y ni sueñes con Miguel, él es y será mío por siempre."
-"Claudita de los montes, criatura, qué poco me conoces, qué poco conoces de la vida. ¿O ya te olvidaste lo que vivimos en el Colegio? "
-"Cállate traumada de miércoles. Juramos no volver a ese punto nunca más"
-"Ni por Nuestro Señor, ni por la Virgen, ni por el ángel más bello...ni por él: Miguel... Esto es por mi sangre, por la sangre: Mi última palabra para ti, perra"
No fue una puñalada como relataron los vecinos. Fue un certero lanzamiento a la usanza circense el que marcó de por vida a Claudia.
El reloj daba las cuatro y algo. Pronto sobrevendría un rojo amanecer para todos.
-"Amanda, ¡Miguel se ha puesto mal!"
-"¿Qué ha pasado?"
-"Se desmayó y tenía esto en el bolsillo, mira."
Pazde observa el pomo de Rohypnol con una mezcla de ternura y desazón.
-"Dormirá un par de días quizás. Por lo demás, no le va a pasar nada. Tú tranquila."
-"¿Cómo sabes?. Tú no eres médica."
-"Créeme que sé lo que va a pasar. Yo fui quien le dio estas pastillas a Mik: el frasco sólo tenía tres “pepas”. "
Clau transforma la expresión de su rostro en un instante. Las pupilas se dilatan. Los surcos en las arrugas que bordean sus ojos y labios se aseveran.
-"Amanda ¿Qué está sucediendo?."
-"Vaya, así que finalmente Miguel no te dijo nada . ¡Qué cobarde por dios!."
Tras pronunciar estas palabras, Pazde suspira y enmudece.
Claudia le queda clavando la mirada incisiva a la espera de una respuesta.
Su amiga opta por mantener el silencio y a continuación, por realizar un gesto de invitación a retirarse de su hogar.
La conviviente de Miguel Dapino no puede contener más su emergente cólera.
-"¡Pazde, me vas a decir qué ha pasado entre Ustedes ya mismo!"
-"Cálmate, loca. Te lo haré simple: nos hicimos amigos y luego fuimos amantes. O ya: para que no me sigas preguntado más: tiramos. ¿Satisfecha?."
El primer cachetazo tomó a Amanda por sorpresa –pese a lo previsible que pudiese resultar tal reacción-. Los siguientes golpes y patadas, no.
Claudia la golpeó y gritó a discreción por espacio de diez minutos, hasta que le venció el cansancio.
Entonces, la Arquitecta se arrastró dos metros hasta la puerta entreabierta que daba a la cocina y tomó discretamente un cuchillo.
La Antropóloga, agotada de agredir y chillar, no tuvo el reflejo de impedir que su rival se pusiese en pie.
Dos mujeres frente a frente.
-"¿Pazde? ¿Qué es eso?. No necesitas un cuchillo para defenderte, traidora. Ya no te voy a pegar más. De hecho, para mí, tú estás muerta a partir de este momento. Me voy. Y ni sueñes con Miguel, él es y será mío por siempre."
-"Claudita de los montes, criatura, qué poco me conoces, qué poco conoces de la vida. ¿O ya te olvidaste lo que vivimos en el Colegio? "
-"Cállate traumada de miércoles. Juramos no volver a ese punto nunca más"
-"Ni por Nuestro Señor, ni por la Virgen, ni por el ángel más bello...ni por él: Miguel... Esto es por mi sangre, por la sangre: Mi última palabra para ti, perra"
No fue una puñalada como relataron los vecinos. Fue un certero lanzamiento a la usanza circense el que marcó de por vida a Claudia.
El reloj daba las cuatro y algo. Pronto sobrevendría un rojo amanecer para todos.


2 Comments:
Wow, me dejaste boquiabierta. No dejes pasar mucho tiempo. Wow!
Hola.
Esta vez hubo un retraso debido al Viaje, pero ahora retomo el ritmo habitual de actualizaciones.
Que bueno que te esté gustando la historia,
Saludos,
JF
Publicar un comentario
<< Home