Estrella

¿Enamorado? ¿yo?
Augusto la observa con disimulo.
¿Cómo puede sucederme esto a mí?. Piensa.
Amanda ríe junto a las otras chicas de la nueva generación.
Ellas están trabajando en el huerto, bajo las instrucciones del Maestro y de Estela -su Asistente-quienes les van enseñando a comulgar con la energía Pacha: un aprendizaje serio y a la vez gozoso, que de eso finalmente se trata todo el Proceso de Iniciación.
Aprisiona entre sus dedos rugosos la piedra de amatista dentro de la cual encomendó resguardar su líbido el día que juró votos de castidad a fin de dedicar todas sus fuerzas a la misión de la Unión.
Luz divina ilúminame, te lo pido, ¿es esto una prueba? ¿es una simple debilidad de mi humanidad? o es que -no puede ser-: ¿la quiero como un hombre precisa a una mujer?. Musita.
Resuelve no embobarse más y acercarse para decirle lo que hace minutos planea comunicarle.
"-Amanda"
"-Sí. Maestro Augusto"
La mirada inocente. Los labios virginales. El rostro apenas tiznado por la tierra que no hace más que otorgarle un halo sublime de belleza telúrica. Las manos en la manguera derramando pureza, mojándole las pantorrillas y los pies descubiertos.
Luz, luz, luz, ella es tierra tanto como agua, es la Estrella, el XVII sagrado, la fecundidad, el renacer de la juventud, la redención de la carne...No, no, no, estoy fantaseando ¿Qué cosa me está sucediendo?.
-"Querida, tengo algo que contarte."
-"¿De qué se trata Maestro?"
Ella me ha tomado del hombro, puedo sentir su flujo vital, su pulso. Por favor, lucecita del alba y del crepúsculo, Chaska inspiradora. ¿Esto es amor? ¿Es?. El Maestro Rocha piensa con ansia, casi con desesperación.
-"El Padre de tu compañera de colegio, Claudia... el general Montes ha fallecido."
-"¡¿Qué?! ¿Cómo así?"
-"Suicidio."
El ¿sujeto? ¿objeto? del confuso deseo queda en perplejidad.
-"Mira Amanda, hemos hablado de tus sentimientos por Claudia. Imagino que esto debe afectarte de alguna manera, creo que mejor te bañas ahorita mismo y te vas a la Sala de Meditación hasta la hora de la cena ¿sí?."
-"De acuerdo, Maestro."
"Mejor te bañas" le dije y la imaginé desnuda. Y la imaginé desnuda a mi lado. Vida: ¿Qué clase de Maestro soy?. ¡Soy un farsante! ¡Esta niña me está haciendo perder la cabeza!. Soy yo quién debiera meditar en este momento y no estar fungiendo de consejero ni de nada. Augusto Rocha desvaría en su hilación de ideas.
¿Cómo es que ella va ser mi XVII, mi Estrella? ¿Ella? ¿Amandita dieciesiete años menor que yo?. Y justo ahora que vivo consagrado a la Unión. Respóndeme Vidita.
Todos escuchan al Maestro. ¿Pero quién me escucha a mí?. Susurra.
-"¿Qué dice Maestro? ¿Estamos haciendo algo malo con el huerto?"
-"No nada, Estela, estoy hablando solo, no me hagas caso... no me hagan caso, sigan trabajando, yo me voy a la cocina a ver cómo van las cosas allí. Nos vemos en la Cena."
Amanda no conseguirá meditar. Llorará porque esto ya lo había presentido. Porque sigue presintiendo hechos de sangre. Siente que felizmente la Unión existe, que Augusto existe para protegerla.
Le avergonzará el no poder evitar en este momento tan crítico lamentar no estar en el lugar de Estela, al lado del Maestro, oliendo su aroma.
Augusto la observa con disimulo.
¿Cómo puede sucederme esto a mí?. Piensa.
Amanda ríe junto a las otras chicas de la nueva generación.
Ellas están trabajando en el huerto, bajo las instrucciones del Maestro y de Estela -su Asistente-quienes les van enseñando a comulgar con la energía Pacha: un aprendizaje serio y a la vez gozoso, que de eso finalmente se trata todo el Proceso de Iniciación.
Aprisiona entre sus dedos rugosos la piedra de amatista dentro de la cual encomendó resguardar su líbido el día que juró votos de castidad a fin de dedicar todas sus fuerzas a la misión de la Unión.
Luz divina ilúminame, te lo pido, ¿es esto una prueba? ¿es una simple debilidad de mi humanidad? o es que -no puede ser-: ¿la quiero como un hombre precisa a una mujer?. Musita.
Resuelve no embobarse más y acercarse para decirle lo que hace minutos planea comunicarle.
"-Amanda"
"-Sí. Maestro Augusto"
La mirada inocente. Los labios virginales. El rostro apenas tiznado por la tierra que no hace más que otorgarle un halo sublime de belleza telúrica. Las manos en la manguera derramando pureza, mojándole las pantorrillas y los pies descubiertos.
Luz, luz, luz, ella es tierra tanto como agua, es la Estrella, el XVII sagrado, la fecundidad, el renacer de la juventud, la redención de la carne...No, no, no, estoy fantaseando ¿Qué cosa me está sucediendo?.
-"Querida, tengo algo que contarte."
-"¿De qué se trata Maestro?"
Ella me ha tomado del hombro, puedo sentir su flujo vital, su pulso. Por favor, lucecita del alba y del crepúsculo, Chaska inspiradora. ¿Esto es amor? ¿Es?. El Maestro Rocha piensa con ansia, casi con desesperación.
-"El Padre de tu compañera de colegio, Claudia... el general Montes ha fallecido."
-"¡¿Qué?! ¿Cómo así?"
-"Suicidio."
El ¿sujeto? ¿objeto? del confuso deseo queda en perplejidad.
-"Mira Amanda, hemos hablado de tus sentimientos por Claudia. Imagino que esto debe afectarte de alguna manera, creo que mejor te bañas ahorita mismo y te vas a la Sala de Meditación hasta la hora de la cena ¿sí?."
-"De acuerdo, Maestro."
"Mejor te bañas" le dije y la imaginé desnuda. Y la imaginé desnuda a mi lado. Vida: ¿Qué clase de Maestro soy?. ¡Soy un farsante! ¡Esta niña me está haciendo perder la cabeza!. Soy yo quién debiera meditar en este momento y no estar fungiendo de consejero ni de nada. Augusto Rocha desvaría en su hilación de ideas.
¿Cómo es que ella va ser mi XVII, mi Estrella? ¿Ella? ¿Amandita dieciesiete años menor que yo?. Y justo ahora que vivo consagrado a la Unión. Respóndeme Vidita.
Todos escuchan al Maestro. ¿Pero quién me escucha a mí?. Susurra.
-"¿Qué dice Maestro? ¿Estamos haciendo algo malo con el huerto?"
-"No nada, Estela, estoy hablando solo, no me hagas caso... no me hagan caso, sigan trabajando, yo me voy a la cocina a ver cómo van las cosas allí. Nos vemos en la Cena."
Amanda no conseguirá meditar. Llorará porque esto ya lo había presentido. Porque sigue presintiendo hechos de sangre. Siente que felizmente la Unión existe, que Augusto existe para protegerla.
Le avergonzará el no poder evitar en este momento tan crítico lamentar no estar en el lugar de Estela, al lado del Maestro, oliendo su aroma.


4 Comments:
No puedo creerlo Amanda y el maestro???!!!! Sigue escribiendo!!!!!! Eso del XVII y la estrella me gustó.
Gracias por las palabras de aliento, amiga virgo estrella.
Seguiré escribiendo... si te fijas en estos últimos capítulos estoy atando los cabos sueltos de la historia.
El final se acerca.
Siii, estoy ansiosa por conocer como termina :)
Gracias por la expectativa, amiga querida... mañana sale el siguiente post :)
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