Llora, abraza, sana...
-"Entonces eso es lo que sucedió con Claudia."
-"Sí Augusto... perdón.. Maestro."
-"Puedes tutearme."
Amanda lloriquea.
El Maestro Rocha piensa en voz alta.
-"Por cosas como la que me haz contado es que hice votos de castidad."
-"Explíqueme, por favor."
-"Para concentrar mis energías eróticas todas... al cien por cien... en sanar."
Hace una pausa. Observa compasivamente a su pupila.
-"Llora, querida, llóralo todo... es un paso necesario para romper con ese tormento."
De pronto, un crujido se oye en la puerta.
-"¿Alguien está detrás de esa puerta, Augusto?"
-"Es posible... Estela es muy curiosa."
Abre los ojos con temor.
-"Tranquila Amanda, tu secreto está a salvo... todos aquí en la Unión hemos hecho el Voto de Silencio Fraternal."
-"Igual está mal que espíe conversaciones privadas ¿no?."
-"Tienes toda la razón, pero no te preocupes que yo me haré cargo de eso."
-"¿La sancionarás?."
-"Tomaré la medida disciplinaria correspondiente... pero te estás desubicando... estás buscando alguien en quién depositar tu ira por Claudia, y esa mujer no es Estela, creeme... y tu Madre tampoco ciertamente."
-"¿Y qué me hago con todo esto que tengo aquí entre el corazón y la garganta entonces?"
-"Para empezar, llora, pero de verdad... esas lagrimitas de niña no bastan."
Augusto Rocha toca con sus dos manos las mejillas de Amanda y siente la humedad lacrimal. Respira profundo.
-"Llora como solo las mujeres saben llorar: a mares, Amandachay."
-"Está bien, lo haré... lo haré como lo hice en quinto de media...¿y después?: ¿Después qué?"
-"Después me encargaré personalmente de tu Sanación."
Un abrazo y un llanto desgarrador se confunden en la habitación.
La luz de la vieja lámpara apenas ilumina las paredes de madera.
-"Sí Augusto... perdón.. Maestro."
-"Puedes tutearme."
Amanda lloriquea.
El Maestro Rocha piensa en voz alta.
-"Por cosas como la que me haz contado es que hice votos de castidad."
-"Explíqueme, por favor."
-"Para concentrar mis energías eróticas todas... al cien por cien... en sanar."
Hace una pausa. Observa compasivamente a su pupila.
-"Llora, querida, llóralo todo... es un paso necesario para romper con ese tormento."
De pronto, un crujido se oye en la puerta.
-"¿Alguien está detrás de esa puerta, Augusto?"
-"Es posible... Estela es muy curiosa."
Abre los ojos con temor.
-"Tranquila Amanda, tu secreto está a salvo... todos aquí en la Unión hemos hecho el Voto de Silencio Fraternal."
-"Igual está mal que espíe conversaciones privadas ¿no?."
-"Tienes toda la razón, pero no te preocupes que yo me haré cargo de eso."
-"¿La sancionarás?."
-"Tomaré la medida disciplinaria correspondiente... pero te estás desubicando... estás buscando alguien en quién depositar tu ira por Claudia, y esa mujer no es Estela, creeme... y tu Madre tampoco ciertamente."
-"¿Y qué me hago con todo esto que tengo aquí entre el corazón y la garganta entonces?"
-"Para empezar, llora, pero de verdad... esas lagrimitas de niña no bastan."
Augusto Rocha toca con sus dos manos las mejillas de Amanda y siente la humedad lacrimal. Respira profundo.
-"Llora como solo las mujeres saben llorar: a mares, Amandachay."
-"Está bien, lo haré... lo haré como lo hice en quinto de media...¿y después?: ¿Después qué?"
-"Después me encargaré personalmente de tu Sanación."
Un abrazo y un llanto desgarrador se confunden en la habitación.
La luz de la vieja lámpara apenas ilumina las paredes de madera.


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