Esoterismo: una introducción
Poco comprendido y con frecuencia subestimado por la Modernidad, el Esoterismo ha sido y sigue siendo un componente social gravitante en espacios públicos y privados de nuestras sociedades.
Quisiera a continuación referir algunas breves palabras introductorias sobre el Arte Esotérico.
La Práctica Esotérica tal como la entiendo es una aproximación intuitiva a la Realidad basada en convenciones (códigos) socio-culturales.
Obviamente, no es una aproximación de carácter científico, ni pretende serlo.
Todo resultado adivinatorio arroja como resultado una ilustración del objeto a explicar de naturaleza fundamentalmente artística.
Es por ello, que es usual –y correcta- la expresión “Arte Esotérico”.
Cada disciplina adivinatoria tiene su propósito particular. Es por que ello la variación de una a otra no sólo se encuentra en las formas sino principalmente en el fondo. Esto se hace más patente cuándo pasamos de una tradición histórico-cultural a otra.
Aún así, el acto esotérico canónicamente en tanto Arte (Techné), siempre va a presentar, tres grandes personajes y dos grandes momentos. A saber:
I. Personajes
1) El Paciente: El Individuo que asiste a una práctica esotérica a fin que de verse sometida a un tratamiento conducente a realizar alguna aspiración personal. Tal sumisión debe ser voluntaria, caso contrario no solamente estaríamos actuando de manera reprobable éticamente, sino además de modo dudoso en el mero sentido artístico – esotérico.
2) El Operador Mágico: la Persona que va a ejecutar el Acto Esotérico. El Operador ha de realizar los deseos del Paciente valiéndose de sus recursos artísticos que pueden ser variados, pero deben reunir al menos dos condiciones: basarse en alguna tradición cultural y recurrir a algún elemento mágico.
3) Elemento Mágico: Es todo elemento sobrenatural que tiene atributos definidos por tradición cultural (siendo ante todo, la propia característica de “sobrenatural” en sí misma ya una definición cultural).
II. Momentos
1) La Conexión entre el Plano de Realidad Base con “Otra Realidad”, Plano de Realidad Anhelada a la cual el Paciente busca ingresar para satisfacer algún deseo (que puede ser, aspiración de conocimiento o de materialización).
2) La Desconexión. El Momento del Retorno pleno a la Realidad Base. Aquí el Paciente nunca tendrá total certeza racional de los logros adquiridos en el trance de la Conexión.
Esto último es muy importante, pues el mantener un margen de irracionalidad o “racionalidad alternativa” es clave para no desnaturalizar la práctica esotérica (caso contrario, ella se expondría a pretensiones de validez de carácter científico que no vienen al caso).
El Operador en todo caso debe conducir a que las certezas se centren en la dimensión de lo sensible, al tiempo que la dimensión propiamente racional del Paciente debe quedar cubierta con un sensato velo de dudas.
¿Cuál es el sentido del Arte Esotérico?. Definitivamente ha de tenerlo. El simple hecho que se mantenga a través de siglos y culturas da fe de su relevancia social. No es el propósito de este breve artículo disertar sobre esta gran interrogante, aquí simplemente pretendíamos exponer sobre los ítems generales de la materia a fin de tener un punto de partida para una serie de reflexiones que vamos a desarrollar más adelante sobre el particular.
En todo caso, adelantamos que a nuestro entender el Esoterismo nos merece nuestro mayor respeto desde diferentes enfoques: como Arte, como Fenómeno Social, como Función Social, como Habilidad Cultural, etc…
Gracias por su atención.
Quisiera a continuación referir algunas breves palabras introductorias sobre el Arte Esotérico.
La Práctica Esotérica tal como la entiendo es una aproximación intuitiva a la Realidad basada en convenciones (códigos) socio-culturales.
Obviamente, no es una aproximación de carácter científico, ni pretende serlo.

Todo resultado adivinatorio arroja como resultado una ilustración del objeto a explicar de naturaleza fundamentalmente artística.
Es por ello, que es usual –y correcta- la expresión “Arte Esotérico”.
Cada disciplina adivinatoria tiene su propósito particular. Es por que ello la variación de una a otra no sólo se encuentra en las formas sino principalmente en el fondo. Esto se hace más patente cuándo pasamos de una tradición histórico-cultural a otra.
Aún así, el acto esotérico canónicamente en tanto Arte (Techné), siempre va a presentar, tres grandes personajes y dos grandes momentos. A saber:
I. Personajes
1) El Paciente: El Individuo que asiste a una práctica esotérica a fin que de verse sometida a un tratamiento conducente a realizar alguna aspiración personal. Tal sumisión debe ser voluntaria, caso contrario no solamente estaríamos actuando de manera reprobable éticamente, sino además de modo dudoso en el mero sentido artístico – esotérico.
2) El Operador Mágico: la Persona que va a ejecutar el Acto Esotérico. El Operador ha de realizar los deseos del Paciente valiéndose de sus recursos artísticos que pueden ser variados, pero deben reunir al menos dos condiciones: basarse en alguna tradición cultural y recurrir a algún elemento mágico.
3) Elemento Mágico: Es todo elemento sobrenatural que tiene atributos definidos por tradición cultural (siendo ante todo, la propia característica de “sobrenatural” en sí misma ya una definición cultural).
II. Momentos
1) La Conexión entre el Plano de Realidad Base con “Otra Realidad”, Plano de Realidad Anhelada a la cual el Paciente busca ingresar para satisfacer algún deseo (que puede ser, aspiración de conocimiento o de materialización).
2) La Desconexión. El Momento del Retorno pleno a la Realidad Base. Aquí el Paciente nunca tendrá total certeza racional de los logros adquiridos en el trance de la Conexión.
Esto último es muy importante, pues el mantener un margen de irracionalidad o “racionalidad alternativa” es clave para no desnaturalizar la práctica esotérica (caso contrario, ella se expondría a pretensiones de validez de carácter científico que no vienen al caso).
El Operador en todo caso debe conducir a que las certezas se centren en la dimensión de lo sensible, al tiempo que la dimensión propiamente racional del Paciente debe quedar cubierta con un sensato velo de dudas.
¿Cuál es el sentido del Arte Esotérico?. Definitivamente ha de tenerlo. El simple hecho que se mantenga a través de siglos y culturas da fe de su relevancia social. No es el propósito de este breve artículo disertar sobre esta gran interrogante, aquí simplemente pretendíamos exponer sobre los ítems generales de la materia a fin de tener un punto de partida para una serie de reflexiones que vamos a desarrollar más adelante sobre el particular.
En todo caso, adelantamos que a nuestro entender el Esoterismo nos merece nuestro mayor respeto desde diferentes enfoques: como Arte, como Fenómeno Social, como Función Social, como Habilidad Cultural, etc…
Gracias por su atención.


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